miércoles, 16 de abril de 2008

EL INFORME MATRIX

El Informe “Matrix”

Esta historia surge a raiz de la aparicón en Nueva York en 1987 de dos famosos libros –“Comunión” e “Intruders”- en los que los autores, narrando hechos muy recientes (de aquella época) y vividos en gran parte por ellos en plena ciudad de Nueva York, llenaban de pánico a los lectores acerca de desagradables tareas a que se dedicaban ciertos y misteriosos “seres” que se presentaban en sus habitaciones durante la noche.

En concreto el caso de Kathie Davis –una joven de Cople Woods, cerca de Indianápolis, a la que contra su voluntad los alienígenas la extrajeron un feto de casi cuatro meses- llenó de terror a muchas mujeres. Los detalles del incidente con sus nombres y lugares concretos, el testimonio y la extrañeza de su ginecólogo, la desesperación de la propia Kathie y sus revelaciones hechas bajo hipnosis, no dejaban lugar a dudas. Las noticias corrieron como la pólvora y convirtieron muy pronto los libros de Strieber y Hopkins en “best sellers”.

Por supuesto que, ante hechos tan inquietantes, los cerrados de mente continuaron negando sin tomarse el trabajo de investigar por sí mismos, y los dudosos siguieron dudando en espera de la oportunidad de ver un ovni en el patio de su casa. Sin embargo, en los citados libros lo único que se hacía era confirmar lo que hace años e incluso siglos vienen diciendo los supuestos expertos: el gran interés que estos misteriosos visitantes tienen por lo generacional, lo genético y lo genital.

Ya no se trata por tanto se seguir investigando si somos visitados o no por seres inteligentes no humanos. Se trata de alertar a la Humanidad de las actividades que algunos de estos seres están realizando entre nosotros.

Las primeras noticias de estos contactos se remontan a la década de los años 40, aunque es probable que Alemania haya rescatado un platillo hacia 1939. La primera noticia concreta que se tiene de un ovni estrellado fue la de Spitzbergen, en Noruega, en 1946. Lo que quedaba del platillo fue trasladado a los EE.UU. Otros casos semejantes fueron el celebre caso de Rosewell y Aztec, ambos en el estado de Nuevo México, otro en tierras mexicanas cerca de Laredo y varios más.

En todos estos casos el ejercito rodea el lugar impidiendo el paso a todo el que no pertenece al ejército y esta debidamente acreditado por ellos. Estas súbitas apariciones del ejercito en lugares relacionados con actividad de ovnis han sido frecuentísimas. A finales de 1987 unidades del ejército de los EE.UU. rodearon un área en el suroeste de la isla de Puerto Rico donde se habían estado produciendo durante meses extraños temblores de tierra, uno de los cuales produjo una considerable grieta . Al mismo tiempo se veían en la zona acotada unas luces misteriosas y un ir y venir de helicópteros transportando a hombres vestidos de color naranja que, según decían, “eran de la NASA”. Cuando el ejército se retiró, los que se tomaron el trabajo de ir hasta el apartado lugar pudieron ver las ya conocidas huellas circulares de otros aterrizajes.

Nace el “Majestic 12” Según leemos en un informe que fue secreto por muchos años, “hay historias increíbles sobre el traslado de platillos estrellados. Para guardarlos hubo que llevarlos a veces a grandes distancias, viajando sólo durante la noche, comprando viejas haciendas, avanzando a través de bosques, bloqueando carreteras principales, llevando a veces dos y tres plataformas transportadoras unidas, con una carga extraterrestre de 30 mts. de diámetro. Uno de los platillos era tan enorme y los problemas logísticos tan grandes, que tuvo que ser enterrado en el mismo sitio en que se estrelló y aún permanece allí”.

En interés del Gobierno de USA se incrementó a partir de 1947 cuando el piloto T.Mansell pereció mientras perseguía en su caza a uno de estos objetos. Y ese interés se convirtió en histeria cuando en 1952 una escuadrilla de ovnis sobrevoló descaradamente la ciudad de Washington dejando en ridículo a los más avanzados cazas de la Fuerza Aérea norteamericana. Según un informe “hizo falta toda la inventiva e imaginación de los mejores expertos en manipulación de la opinión pública para distraer la atención de la gente de aquel desgraciado incidente”.

Fue a raíz del primer caso cuando varias Agencias gubernamentales (CIA, NSA, DIA, EBI, NASA) tomaron cartas en el asunto y el general Marshall formó en julio de ese mismo año el grupo “Majestic 12” (MJ-12), los nombres de cuyos doce miembros originales conocemos.

Uno de los que formaba parte del grupo inicial fue el Secretario de Estado James Forestal, que se suicidó. La razón oficial de su suicidio fue una depresión nerviosa, pero otras fuentes aseguran que se debió a la preocupación que le producía lo que había detrás del fenómeno ovni. Su familia, por otra parte, siempre ha afirmado que fue asesinado por la CIA porque era de la opinión de que había que decirle toda la verdad al pueblo.

De las muchas personas que trabajaban en las diferentes organizaciones relacionadas con la investigación de los ovnis, sólo un muy limitado número fuera del MJ-12 estaba al corriente de la verdad. De vez en cuando se divulgaban falsas noticias, muchas veces parecidas a las verdaderas, con el fin de despistar a los investigadores y periodistas. El famoso “informe Condon” de la Universidad de Colorado fue uno de estos esfuerzos oficiales para desacreditar el fenómeno.

A todos los que trabajaban en los diferentes programas relacionados con ovnis se les exigía un solemne juramento firmado cuyo incumplimiento podía acarrearles muy graves consecuencias. Y además del juramentado, el MJ-12 trataría de la misma manera, llegando incluso al asesinato camuflado, a toda aquella persona que estuviese “muy cerca de la verdad” y pudiera ocasionarles un problema. Cualquier medio era lícito para proteger el “secreto final”.

¿Cuál es ese “secreto final” tan celosamente guardado por el MJ-12 asistido por tres o cuatro agencias gubernamentales? Es el trato hecho por el Gobierno de los Estados Unidos con ciertas entidades extraterrestres a las que un miembro del MJ-12 bautizó con el nombre de EBEs (Entidades Biológicas Extraterrestres).

La primera comunicación física que se conoce del Gobierno norteamericano con los EBEs fue el 30 de abril de 1964 en la base de la Fuerza Aérea de Holloman (N. México). En un área previamente concertada aterrizaron tres platillos de los que descendieron varios EBEs. Los esperaban oficiales de inteligencia del Gobierno y allí mismo se celebró la reunión. La entrevista fue filmada.

El primer acuerdo con los EBEs

Hubo más reuniones como la de Holloman en las que se fue avanzando en el entendimiento hasta que, por fin, durante el período comprendido entre 1969 y 1971, el MJ-12, en representación del Gobierno, hizo un trato con ellos. Consistía éste en que a cambio de la tecnología que los EBEs les proporcionarían (mayormente relacionada con armamento y antigravitación) el Gobierno de USA ignoraría ciertas cosas que estaban ocurriendo y les proporcionaría lugares seguros donde ellos pusiesen realizar sus actividades y en los que a su vez enseñarían a los militares las nuevas tecnologías prometidas.

De hecho, la base de Groom Lake, una de las más secretas, fue ampliada a partir de 1972 y se construyó en ella, bajo la dirección de los EBEs, una enorme instalación subterránea en la que se colocó el instrumental pactado, que era manejado exclusivamente por ellos.

Las “cosas” que estaban ocurriendo y que el Gobierno prometía “ignorar”, eran las misteriosas matanzas de ganado que se detectaban en toda la nación y los secuestros y desapariciones de seres humanos que de vez en cuando saltaban a las páginas de los periódicos.

Ya desde un principio este trato provocó una fuerte discusión en el seno del MJ-12, pero la confrontación entre sus miembros se agravó cuando, pasado el tiempo, descubrieron que habían sido engañados y que habían traicionado a sus conciudadanos haciéndose cómplices de miles de crímenes.

Lo último que se sabía del grupo de integrantes del MJ-12, era que, personajes como el general Vernon Walters, el Dr. Kissinger , el ex presidente de EE.UU y padre del actual presidente George Bush y por consiguiente este mismo también, pertenecían a este grupo. Estos nuevos integrantes del MJ-12 no saben qué hacer y están ganando tiempo para ver cómo pueden salir de la encrucijada.

El engaño del que fueron víctimas tan ilustres señores es aterrador. Descubrieron en primer lugar que el número de seres humanos secuestrados y de los que en la mayoría de los casos no se volvía a saber, era muy superior a los que los EBEs les habían dicho.

Sin embargo, lo que más les impresionó fue conocer con detalle lo que les sucedía a las personas que eran consciente o inconscientemente temporalmente abducidas y a aquellas que nunca volvían a aparecer. Se llenaron de horror cuando descubrieron lo que los EBEs suelen hacer con ellos:

· Acostumbran a insertar en el cerebro, a través de las fosas nasales, un pequeño aparato esférico de unos 3 mm. Con el que pueden “monitorear” biológicamente al secuestrado y saber dónde está.· Controlan durante un período de 2 a 5 años, mediante sugestión hipnótica, a los abducidos de modo que éstos efectúen una actividad específica en un momento oportuno.

· Sacrifican a algunos de ellos para que les proporcionen “material biológico”.· No tienen inconveniente en asesinar a algunos individuos que son una amenaza para sus actividades en nuestro planeta.

· Efectúan con ellos experimentos de ingeniería genética.

· Fecundan a mujeres y les extraen prematuramente los fetos, cultivándolos fuera del útero para seguir de cerca su desarrollo.

Estas son, a grandes rasgos, las actividades en que están ocupados los EBEs con los que el MJ-12 hizo el pacto mencionado.

“El Gobierno de los EE.UU no tuvo inicialmente conocimiento de las consecuencias de su “trato” con los EBEs porque éstos les hicieron creer que los secuestros eran esencialmente benignos. Y como se imaginaron que de todas maneras los EBEs los iban a seguir realizando, simplemente insistieron en que les suministrasen periódicamente una lista de los secuestrados”.

Pero la realidad fue muy diferente. Los EBEs no sólo mintieron en cuanto al propósito de los secuestros sino en el número de los secuestrados. Cuando el MJ-12 descubrió la realidad, ya era demasiado tarde. Aparte de la enorme humillación que supuso descubrir que los EBEs habían hecho un trato muy parecido con los rusos.

¿Cómo son los EBEs?

Resumiendo todo el mare mágnum de datos que sobre este particular tenemos, podemos decir que entre las 60 ó 70 clases de EBEs que nos visitan hay 5 ó 6 que son los que están más relacionados con nosotros.

TIPO I. Entidades invisibles, se mueven especialmente desde el plano astral para adentrarse en nuestro mundo, muy difíciles de ser comprendidas por nuestra mente porque son prácticamente pura energía mental. Su actividad primordial es influir la mente de los humanos y tienen mucho que ver con las religiones y todas las grandes corrientes filosóficas y sociológicas. Parece que están en la Tierra desde antes que nosotros.

TIPO II. Grises (por el color de la piel) llamados “reticulianos” (porque dicen que vienen de Zeta Retículi) De estatura baja –de 1,20 a 1,40- con una gran cabeza pelada y ojos muy rasgados. Muy psíquicos, con un gran dominio de la telepatía. Mente grupal con una conciencia individual muy poco desarrollada, lo que constituye uno de sus puntos más débiles. Su meta es el conocimiento científico y mediante él el dominio del mundo. Tienen también gran dominio de la materia y pueden cambiar su apariencia física y crear robots biológicos. Están interesados en los experimentos genéticos debido a que quieren mezclarse con nosotros para conseguir una raza híbrida superior a ambas.

Les preocupa mucho “monitorear” las mentes de ciertos humanos mediante aparatos que les implantan en la niñez y que revisan cada ciertos años, muchas veces sin que se dé cuenta el ser humano. Con tales experiencias adquieren conocimientos sobre nosotros y van implantando en nuestra sociedad, mediante un adoctrinamiento inconsciente que ellos llaman “inculcación”, ciertas ideas que les interesan. Rechazaron el trato que les fue propuesto por el gobierno de algún país de la Tierra que exigía de ellos, a cambio, tecnología para ser usada militarmente.

TIPO III. Grises llamados “Rigelianos”. Aliados en cierta manera de los de tipo II y físicamente muy parecidos aunque con los ojos no tan rasgados. Estos son los que están ahora en relación con el Gobierno de EE.UU. aunque éste esté arrepentido del trato. De hecho está viendo cómo puede liberarse de la presencia de estos seres.

“Son una raza genéticamente dañada, cuando están saludables tiene una piel amarillo-verdosa; pero cuando no tienen suficientes “glandulares” –glándulas de ganado molidas- que absorben a través de la piel, tienen un color gris”.Una característica muy importante de estos rigelianos es que son capaces de salir de nuestro tiempo. Además son poco individualizados como los reticulianos y están aparentemente “militarizados” como ellos. Su sistema digestivo y generativo está dañado y por eso tiene que nutrirse a través de la piel. Su alimento consiste en una especie de sopa celular procedente de tejido bovino que untan en la piel. Estos del tipo III son los que realizan la mayor parte de las matanzas de reses con el fin de alimentarse, pero no tienen inconveniente en caso de necesidad de hacer lo mismo con seres humanos.

Están verificando desesperadamente experiencias genéticas con los humanos, pero no por amor a la Ciencia o por conseguir un cruce más perfecto, sino para conservar su propia especie y para lograr reproducirse de un modo más natural, ya que debido al defecto que portan en sus funciones generativas todos son clones. Estas es la razón por la que todos parecen iguales. Han tratado de llevarse ganado a otros sistemas solares pero hasta donde nosotros sabemos no lo han conseguido todavía

.

Al parecer, estos rigelianos han penetrado masiva y radicalmente nuestra civilización. Mantienen bases en todo el mundo, especialmente en los Estados Unidos, y controlan cada aspecto de nuestra sociedad.

En la actualidad, la raza humana está siendo prácticamente “conquistada” o sometida por estos seres a un verdadero “bombardeo mental” sin que se dé cuenta. Para mantener su control sobre nosotros se valen también de líderes e “iluminados” de muchos tipos. He aquí cómo el informe “The Matrix” resume sus actividades:

· Se clonan a sí mismos en úteros parecidos a vejigas.

· Fecundan a hembras humanas para extraerles posteriormente el feto.

· Fabrican androides de apariencia humana que tienen un tiempo muy limitado de vida.

· Adquieren material biológico de ganado y seres humanos para alimentación y experimentos genéticos.

TIPO IV. Rubios, altos, llamados también “procionianos”. No tienen el poder de cambiar su apariencia y parecerse a los grises. En cambio éstos sí pueden presentarse como rubios. Su altura fluctúa alrededor de 1,90 mts. Ejercen también bastantes actividades en nuestro planeta, pero menos que los grises. No están de acuerdo con lo que los rigelianos del tipo III están haciendo. Parece que tratan de disuadirlos, pero básicamente no intervienen.

TIPO V. Rubios, bajos. DE piel blanca, más discretos en sus intervenciones en nuestro planeta. Según un informe “estarían dispuestos a expulsar de este planeta a los rigelianos si las autoridades mundiales se lo pidiesen oficialmente. Pero ello conllevaría una guerra en la que perecerían muchos humanos”.

Conclusiones del Informe Matrix.

· No hay duda de que naves tripuladas de otros mundos se han estrellado en la Tierra.

· Estas naves proceden no sólo de nuestra propia dimensión sino también de espacios ultradimensionales.

· Los esfuerzos del gobierno de EE.UU. para obtener tecnología alienígena han resultado satisfactorios en algunas ocasiones.

· El Gobierno de los EE.UU. ha practicado autopsias de estos seres y han tenido rehenes alienígenas durante algún tiempo.

· Agencias de Seguridad norteamericanas, Agencias de Seguridad y Agencias públicas están involucradas en el encubrimiento de estos hechos.

· Como resultado de las actividades de ciertos alienígenas, muchas personas han sido y están siendo actualmente abducidas, secuestradas, mutiladas y asesinadas.

· En la actualidad existe una presencia activa alienígena en el planeta, que controla diferentes elementos de nuestra sociedad.

· El Gobierno de los EE.UU. ha tenido por algún tiempo relaciones de trabajo con estos seres con el propósito de obtener tecnología de propulsión gravitacional, armamento de rayos y control mental.

· Millones de reses han aparecido muertas con el propósito de obtener de ellas material biológico.

· Vivimos en un mundo multidimensional que es compartido y visitado por entidades de otras dimensiones. Algunas son hostiles y otras no.

· Nuestro desarrollo genético y las religiones tienen que ver con la intervención de estos seres, tanto terrestres como extraterrestres.

· La tecnología actual en poder de algunos gobiernos excede, con mucho, aquello que es conocido por el público.

· El programa espacial de la NASA encubre otros propósitos.

· Algunas personas que han llegado a saber lo que está sucediendo han sido asesinadas. La CIA y la NASA están involucradas en esto.

Nuestro comentario final es el siguiente: aunque algunas de estas afirmaciones concretas pudieran no ser ciertas, el fondo de todo ello es real. La presencia y actividad de seres inteligentes no humanos en nuestro planeta es algo que la Humanidad no puede permitirse el lujo de ignorar por más tiempo.

domingo, 13 de abril de 2008

PABLO ESCOBAR: HÉROE O VILLANO

Pablo Escobar: héroe o villano


Pablo Emilio Escobar Gaviria (1 de diciembre de 1949 - 2 de diciembre de 1993) fue un poderoso narcotraficante, que además alcanzó a hacer carrera como político colombiano.

Como líder del Cartel de Medellín, fue el máximo capo de la mafia colombiana. Las autoridades colombianas lo vinculan al asesinato de más de 2000 personas. Organizó y financió una extensa red de sicarios y con sus actos terroristas (carros bomba en las principales ciudades del país) desestabilizó al país y se constituyó en uno de los criminales más buscados del mundo a comienzos de los años noventa. Murió abatido por la policía después de haberse fugado de la cárcel 15 meses atrás (esta es la muerte oficial, aunque hay detractores de ella).

Su carrera delictiva la empezó robando lápidas en los cementerios, más tarde autos, después traficando marihuana –que le encantaba fumar- para luego con la cocaína coronarse como el jefe del cartel de Medellín. Cuentan que la primera vez que viajó al norte, como no tenía visa, se metió de polizonte en un barco, y antes de llegar a costas gringas se lanzó al mar para nadar las peligrosas aguas caribeñas. Llevaba una correa con pequeños envoltorios de coca. A los pocos días volvió con más de 40 mil dólares en los bolsillos, y en otro buque. En otra ocasión (anterior a sus andanzas marítimas), cuando viajaba en su Renault –había sido corredor de autos- para traer la pasta básica del Ecuador y Perú para procesarla en Colombia, metía el cargamento en un cajón fúnebre, y cuando iba a cruzar la frontera contrataba a un grupo de mujeres vestidas de luto que lloraban desconsoladas por un muerto que no había (increíble pero cierto¡¡).

La revista Forbes lo catalogaba a comienzos de los ochenta como uno de los diez hombres más ricos del mundo, con un patrimonio de más de 3 mil millones de dólares, todo un dineral para un joven que ni siquiera aún pasaba los 33 años.
Por eso, con tantísimo dinero podía construir estadios de fútbol, barrios enteros para los más pobres, comprar políticos, pagar la deuda externa a cambio de la no extradición, y poner en jaque con suma violencia durante mucho tiempo al gobierno colombiano. Porque jugó a ser Dios. Por ello quizás, sintiéndose creador, mandó traer elefantes de la India, camellos del Sahara, jirafas e hipopótamos del África, auquénidos de Perú, búfalos de Estados Unidos, vacas de Escocia, canguros de Australia, cisnes negros y de cuello largo, pavas blancas, flamencos, antílopes, delfín, gallinetas, venados, rinocerontes… y si el Instituto Agropecuario se los decomisaba por contrabando y no contar con licencia de salubridad, el patrón enviaba a uno de sus empleados a los remates, los volvía a comprar, y los animales regresaban a la hacienda en unos cuantos días.

Inicios en la política

Para intentar ocultar sus negocios en el narcotráfico, Pablo Escobar construyó muchas obras benéficas para los pobres, entre ellas varias canchas de fútbol y un barrio entero llamado “Medellín sin tugurios”. El proyecto y la obra fue respaldada públicamente por el entonces gobernador de antioquia, Álvaro Uribe (presidente de Colombia durante los años 2002-2005 y 2006-2010). Impuso su conocida ley de "plata o plomo", por la cual muchos miembros del gobierno, policía y militares colombianos o aceptaban la "plata" (dinero) o les caía una lluvia de "plomo". Se ganó mediante la intimidación el apoyo que lo llevaría a la Cámara de Representantes por el movimiento Alternativa Liberal, después de haber sido expulsado junto con Jairo Ortega Ramírez del Nuevo Liberalismo que había fundado Luis Carlos Galán. Como congresista suplente, fue invitado en 1982 a la posesión presidencial de Felipe González en España por el empresario español Enrique Sarasola quien tenía negocios importantes en Medellín.

De esta forma logró acumular gran influencia en múltiples estamentos legales, civiles, económicos, religiosos y sociales del país, de Antioquia y de Medellín.

Propiedades

Fue dueño de la hacienda más extensa de Colombia, llamada NAPOLES, que se convirtió en su centro de operaciones. En esta hacienda reunió más de 200 especies de animales exóticos para la región, como lo eran jirafas, elefantes, cebras y avestruces, todos ingresados al país como fruto del soborno a las autoridades aduaneras. Era aficionado a los carros lujosos y luego del atentado perpetrado por sus enemigos del Cartel de Cali se encontraron más de 40 autos deportivos en el estacionamiento del edificio Mónaco, donde vivía parte de su familia. Es difícil calcular la totalidad de sus bienes, como edificios, fincas y casas, pero algunos datos hablan de más de 500 propiedades. También poseía su propio helicóptero, decenas de lanchas y varias avionetas para transportar la droga a través de la difícil geografía colombiana. Su deporte favorito era el fútbol y logro tener gran influencia económica en el equipo Atlético Nacional, de Medellín.

Período de violencia

En 1983 fue expulsado del movimiento político y denunciado por el entonces ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, a quien presuntamente mandó a asesinar.

Según uno de los testimonios recogidos en una Comisión de la Verdad conformada en 2005, Escobar les habría pagado 2 millones de dolares a la guerrilla del M-19 por 'tomarse el Palacio de Justicia' en noviembre de 1985. Dicha toma fue violentamente contrarrestada por las Fuerzas Armadas, dejando un saldo de decenas de muertos y 11 desaparecidos.

Entre sus crímenes más notorios está el haber hecho estallar un avión de Avianca en pleno vuelo, con un saldo de casi 200 muertos. En la campaña presidencial de 1989 asesinó a varios candidatos, entre ellos Luis Carlos Galán, quien tenía una clara ventaja en las encuestas y se perfilaba ya como el próximo presidente. También hizo dinamitar el edificio del DAS, la policía secreta colombiana, buscando acabar con su director, el general Miguel Alfredo Maza Márquez, quien salió ileso a pesar de que la edificación quedo completamente destruida. Dicho atentado les costó la vida a cerca de setenta personas y causó centenares de heridos.

Se ha argumentado que Escobar habría influenciado o intimidado a miembros de la Asamblea Constituyente de 1991 para promover la prohibición de la extradición de colombianos a otros países, especialmente a Estados Unidos, durante la redacción de la nueva Constitución.

Tras amedrentar al gobierno de César Gaviria Trujillo mediante la violencia, se entregó a la justicia en junio de 1991 con la condición de no ser extraditado. Es recluido en "La Catedral", una cárcel en el municipio de Envigado construida según las especificaciones de Escobar y desde donde siguió delinquiendo, ejecutando incluso a viejos compañeros de la mafia en sus instalaciones, entre ellos los hermanos Moncada Galeano. El 20 de julio de 1992 se fuga tranquilamente tras haberse enterado de que iba a ser trasladado de prisión.

A la caza y captura

El gobierno colombiano conformó un grupo especial llamado el Bloque de Búsqueda con el único objetivo de capturarlo. Con el soporte logístico de Estados Unidos, empezaron a desarticular su red de sicarios y a dar de baja a sus principales lugartenientes. Finalmente, el 2 de diciembre de 1993 fue abatido por una unidad de élite de la policía colombiana tras la intercepción de una llamada de Escobar a su familia. Su tumba, situada en el cementerio Jardines de Montesacro, cerca de Medellín, es una de las más visitadas de Colombia.

Exhumación

El 8 de noviembre de 2006, dos días después de la muerte de su madre Hermilda, el cadáver de Escobar fue exhumado por orden de Nicolás Escobar, sobrino de Pablo e hijo de Roberto Escobar, alias "El Osito". Sebastián Marroquín acusó a su primo de haber vendido las imágenes de la exhumación a la televisión (éstas fueron transmitidas en vivo) y de lucrarse con la memoria del capo. La disputa familiar se hizo más profunda tras conocerse que Nicolás se quedó con tres dientes y un pedazo del bigote que aún quedaba en la osamenta, aunque él alega que las conservó para realizar pruebas de ADN que resolverían los reclamos de paternidad de dos supuestos hijos del narcotraficante

El Recuerdo de la Hacienda Nápoles

A medio camino entre Bogotá y Medellín, las agencias de viaje ofrecen como atractivo turístico a la Hacienda Nápoles (más de 3000 hectareas), la que fue la propiedad más importante del extinto y más temido jefe de la mafia colombiana, Pablo Escobar.
En la entrada, encima del arco que brindaba la bienvenida había una avioneta: la leyenda contaba que el patrón –como lo llamaban ya los empleados al joven hacendado- había hecho su primer pase importante a los Estados Unidos al mando de esa frágil aeronave. Ahora, de la extensa y suntuosa finca solo queda naturaleza salvaje abriéndose paso entre los vestigios, solo el recuerdo de lo que fue puro esplendor y símbolo del poder del narcotráfico en los años ochenta.

Llegó a tener más de 1,900 animales, más de 200 especies exóticas, plantó casi 10,000 árboles frutales, mandó a construir 10 lagos artificiales, la increíble hacienda contaba con 6 piscinas, canchas de fútbol, tenis, discotecas, plaza de toros, un parque de diversiones con dinosaurios de juguete casi a escala real, teatro, caballeriza, hospital y hasta una larga y asfaltada pista de aterrizaje por donde mandaba sus cargamentos y llegaban las más influyentes personalidades para disfrutar unos días de naturaleza y tranquilidad. La casa principal –la mayoría, como la conocían- era de estilo colonial español, y afuera uno podía sentir el inclemente sol del monte o la torrencial lluvia, pero dentro el ambiente siempre marcaba los 15ºC. escobar mandó a abrir su extenso zoológico para que los pobres también gozaran de las maravillas de la naturaleza, para que vieran la envidiable colección de autos, la fila de coches de carrera, las motos de 500cc con las que hacía rallies con sus amigos y familiares por todo el campo, los deslizadores acuáticos, los ultraligeros, era un tipo campechano y bondadoso con los desprotegidos, al que le realizaba un favor se lo devolvía con creces, el que estaba contra él era terrorífico y sumamente violento.

El nombre de Pablo Escobar impugna con el tiempo por ser mito y leyendo entre los más jóvenes y humildes, suerte de Robin Hood o santito que reparte milagros, porque donde el gobierno no llegaba o no prestaba interés, él aparecía un día en los basurales de Medellín, por ejemplo, bajaba de su Mercedes Benz y repartía dinero a los más necesitados.

Pero, también, lo que hizo es imperdonable, organizó y financió una prolija red de sicarios, mandó a asesinar políticos, a sus perseguidores, mandó a estallar un Avianca en pleno vuelo con más de 200 pasajeros, daba la orden de cacería a policías –se estimaba más de 2,000 efectivos asesinados- creaba terror y pánico en los barrios más céntricos de Medellín y Bogotá con coches bomba a edificios gubernamentales, buses de transporte público, y hasta en una oportunidad se entregó al gobierno bajo sus propias condiciones, pasando catorce meses en una cárcel de lujo –La Catedral-, penitenciaría que había mandado a construir- donde seguía siendo el padrino y operando toda su red criminalística, bajo la protección del mismo estado, pues sus enemigos eran muchos, los Estados Unidos, la DEA, la policía colombiana, los medios periodísticos, el cartel de Cali, grupos de sicarios, etc.

Hasta que un día se cansó de seguir tras las rejas –aunque salía bien resguardado al estadio a ver los partidos de fútbol con todo su grupo de amigos- y salió a esconderse por los montes y vivir fugado, revisando la sección de clasificados para comprarse una nueva finca, un departamento o una casa donde refugiarse. Se le llegó a tasar cerca de 500 propiedades; la hacienda Nápoles en esa época ya había sido tomada por el gobierno, y desmantelada y huaqueada peor que ruina arqueológica, porque todos pensaban que el narco guardaba algo tras una pared o bajo un piso. Pero nada, e igual sucedió luego con La Catedral, y con Dallas y Mónaco, los edificios más queridos del patrón.

Y todos lo perseguían y él se escapaba, y bomba o mandaba a matar al que tenía en frente, su círculo de seguridad se iba cerrando y él quería volver a entregarse para hallar la paz del país pero ya nadie le creía, y los Estados Unidos presionaba por su captura, ayudaba con los más modernos aparatos tecnológicos, y la mafia de Cali y su grupo de operaciones, Los Pepes (Siglas de Perseguidos Por Pablo Escobar) iban cerrándole los cercos perimétricos, asesinaban a sus más leales y fieros lugartenientes, pero él, el más grande de los duros, no dejaba amilanarse, seguía huyendo, escondiéndose, midiendo sus pasos, hasta que el 2 de Diciembre de 1,993, cuando intentaba escapar una vez más, cayó abatido sobre los tejados de un barrio populoso de Medellín.

Algunos dicen que se mató al verse rodeado y por lo que siempre profesaba en sus comunicados de los Extraditables –grupo de narcos que los Estados Unidos buscaba para condenarlos en el norte- “prefiero una tumba en Colombia a un calabozo en Estados Unidos”. Lo cierto es que Pablo Escobar murió y Colombia pudo hallar en gran medida la paz y el orden.

Ahora, con sus santísimas y lujosas propiedades, el gobierno no sabe bien qué hacer. En 1,991, cuando el Estado intervino en la hacienda quiso entregar los animales al Inrena, pero estos se asustaron con tremendo obsequio y se excusaron aduciendo que ni invirtiendo todo el presupuesto de un año podía alcanzar para mantenerlos aunque sea un mes, y de los exóticos animales algunos se fueron buscando qué comer por los montes y solo algunos pocos a los pequeños zoológicos vecinos, la mayoría en cambio murió.

El gobierno colombiano se encargó de acomodar los animales en otros zoológicos, exceptuando los hipopótamos, los cuales desde entonces han escapado de su jaula original y se han multiplicado, apropiándose de los estanques cercanos y del río. Hoy hay una creciente preocupación entre los pobladores ya que los hipopótamos son animales tremendamente territoriales y podrían fácilmente matar a cualquiera que invadiera su territorio en el río. Según reportes, por lo menos uno de los hipopótamos se ha aventurado hasta Doradal, un pueblo a un kilómetro de la Hacienda, causando pánico entre los pobladores. Para su alivio, el animal se retiró al poco tiempo.

De la extensa hacienda Nápoles, desde Agosto del 2,004 están viendo qué hacer, desde un complejo turístico y centro de desarrollo de proyectos agrícolas hasta un museo del crimen y una cárcel. Lo cierto es que la famosa finca está invadida por unos pobres campesinos, tratando de ganarse algunos pocos pesos contando las maravillas y aventuras del patrón y el recuerdo de lo que alguna vez fue su isla de la fantasía y santuario familiar.

viernes, 11 de abril de 2008

CYRUS W. FIELD, LA HISTORIA DEL PRIMER CABLE TRANSOCEANICO

LA HISTORIA DEL PRIMER CABLE TELEGRAFICO TRANSOCIANICO



La instalación del primer cable transoceánico que permitió la comunicación telegráfica entre los continentes americano y europeo, es un hecho que raramente se comenta en los libros escolares, que consideran por desgracia mas importante hablar de guerras y de las victorias de las diferentes naciones, en vez de hacerlo sobre los verdaderos triunfos de la humanidad.

Nos encontramos en la primera mitad del siglo XIX. Gracias al telégrafo podemos saber que ocurre de forma casi instantánea en buena parte del mundo, exceptuando aquellos países que están separados por el mar unos de otros. Técnicamente, el problema estriba en que el agua del mar absorbe la corriente eléctrica que corre por los hilos telegráficos, y mientras no se descubra un medio aislante para dicho hilo, no se podrá establecer la comunicación telegráfica entre estos países.

Sin embargo, no pasa mucho tiempo desde la creación del telégrafo hasta que se descubre la gutapercha, un material adecuado para aislar la línea telegráfica del agua. Esto hizo posible que en 1851las islas Británicas quedaran unidas telegráficamente a la Europa continental, concretamente con Francia, a través del Canal de la Mancha, y posteriormente con otros puntos de Europa, llegándose finalmente a conectar con sus colonias en Africa e India.

Sin embargo, a pesar de los grandes éxitos cosechados hasta el momento, el continente americano parece condenado a estar aislado de esta red mundial, debido a la amplitud de los océanos Pacífico y Atlántico y a la imposibilidad de establecer estaciones intermedias. A esto hay que sumarle el hecho de que se desconocían factores muy importantes tales como la profundidad del océano, la estructura geológica exacta de este, y si el cable soportaría el peso de las masas de agua. Además en el caso de ser técnicamente posible, había que encontrar la forma de transportar esa ingente cantidad de cable, además de una dinamo capaz de enviar electricidad a esa distancia, y además teniendo en cuanta que en esa época, los conocimientos que se tenían de la electricidad eran aun muy básicos. En definitiva, todos estos inconvenientes hacen que en cuanto alguien mencione el proyecto del cable transoceánico, los expertos los rechacen absolutamente, o bien, en el mejor de los casos, comenten que quizás en el futuro.

Aquí es donde surge la figura de Cyrus W. Field. Un ingeniero inglés, de nombre Gisborne, que en el año 1854 está dedicado a la tarea de colocar un cable entre Nueva York y el extremo Este de América, Terranova, gracias al cual las noticias llegarán unos días antes que los vapores, tiene que interrumpir su tarea apenas realizada la mitad de su proyecto, debido a que se han agotado sus recursos financieros. Se dirige entonces a Nueva York en busca de capitalistas que le aporten financiación para poder terminar el proyecto. Se encuentra, gracias a la casualidad, con un joven de nombre Cyrus W. Field, hijo de un pastor, quien ha progresado en sus negocios tan rápida y grandemente que, siendo muy joven todavía, ha podido retirarse a la vida privada con una gran fortuna. Este desocupado, demasiado joven y enérgico para permanecer inactivo, es el hombre a quien Gisborne trata de conquistar para la terminación del cable entre Nueva York y Terranova. Cyrus W. Field no es un entendido sobre la materia, pero a pesar de ello pone una fe ciega en ese proyecto, hasta el punto de que mientras el ingeniero y perito Gisborne no considera sino el fin inmediato, la unión de Nueva York con Terranova, el joven Cyrus va mucho más lejos. ¿Por qué no extender ese mismo cable y comunicar Terranova, mediante un cable submarino, con Irlanda? Desde ese momento, Cyrus dedicaría todo su empeño y medios a dicho proyecto.




Foto de Cyrus W. Field cuando era un jovencísimo empresario de exito



Lo primero que realiza es contactar con gente del oficio así como solicitar a los gobiernos las concesiones necesarias para llevar a cabo estos trabajos. Seguidamente, tiene que buscar apoyo financiero para el proyecto, tanto en América como en Europa. Es tal la fe que este personaje pone, que en pocos días, y solo en Inglaterra, se suscriben totalmente las 350.000 libras esterlinas de capital inicial necesarias para poner en marcha los trabajos, creándose la Telegraph Construction and Maintenance Company, que será la sociedad encargada de gestionar tanto la construcción como la explotación de la futura línea telegráfica.

Lo primero que se proyecta es la forma en la que se va a transportar esa enorme cantidad de cable. Dado que no existe ningún buque capaz de transportar el cable de costa a costa, se decide que se hará usando dos grandes buques, uno que llevará el cable en dirección a la costa americana y el otro en dirección a la europea. A cada uno de estos les acompañara otro buque de apoyo. El Gobierno inglés pone a disposición de la empresa uno de sus buques de guerra más grandes, el Agamemnon, mientras que el Gobierno norteamericano presta el Niágara, una fragata de cinco mil toneladas (el desplazamiento máximo de la época). Pero hace falta reformar completamente los dos buques para poder emplazar en ellos la mitad de la interminable cadena que debe unir dos continentes.

Durante el año siguiente las fabricas que trabajaban para este gran proyecto, se dedicaron a tejer el interminable hilo de cobre e hierro y de fabricar la gutapercha necesaria. Este trabajo por fin estará concluido en 1857.

Después de hacer una previsión de la meteorología, y teniendo en cuanta que cada barco necesitará al menos dos semanas, la expedición sale finalmente el 5 de agoste de 1857 desde el pequeño puerto irlandés de Valentia. Además de la tripulación de los barcos y los reporteros que van a dejar constancia del hecho, viajan también los mejores electricistas y técnicos, entre ellos el propio Morse, los cuales serán los encargados de comprobar con sus aparatos si durante la colocación del cable la corriente sufre interrupción.

Originariamente se había proyectado conducir los dos barcos grandes, el Agamemnon y el Niágara, cada uno de los cuales lleva la mitad del cable, conjuntamente hasta un punto prefijado en medio del océano, y sólo en este punto proceder al remache de las dos mitades. Posteriormente uno de los barcos debía seguir hacia el Oeste, en dirección a Terranova, y el otro al Este, hacia Irlanda. Pero luego parecía demasiado arriesgado exponer todo el valioso cable en esta primera tentativa, y se resolvió colocar la primera parte desde tierra firme, sin saberse con exactitud si tal transmisión telegráfica submarina realmente funcionaría como se esperaba, a través de tan grande distancia. Se destinó el Niágara a colocar el cable desde tierra firme hasta el medio del océano. La fragata americana viajaba despacio, la máquina devanadora trabaja regularmente. En un camarote aparte están reunidos los electricistas, que atienden sin interrupción a sus aparatos e intercambian continuamente signos con la tierra firme de Irlanda. Maravillosamente, a pesar de que no se ve la costa desde hace mucho tiempo, la transmisión por medio del cable submarino funciona tan claramente como el entendimiento entre dos ciudades europeas. Ya la expedición ha salido de las aguas poco profundas y se ha llegado al llamado plano profundo, detrás de Irlanda, y aun cuando el barco le ha cruzado, el cordón metálico sigue desenrollándose regularmente como la arena de un reloj, remitiendo y recibiendo mensajes, simultáneamente.

Ya han pasado dos dias y dos noches y se han colocado trescientas treinta y cinco millas de cable. Sin embargo, a la tercera noche, Cyrus W. Field es despertado en mitad de la noche por un miembro de la tripulación. Cuando llega a cubierta se da cuanta de que ha ocurrido algo terrible: el cable se ha partido a la altura de la maquina que sirve para desenrollarlo, y se ha hundido en el mar, siendo imposible su recuperación. Un insignificante error técnico había malogrado el trabajo de años.

El pesimismo se hace tanto con la tripulación como con el personal de tierra, sabedores del desastre al perderse la señal. Sin embargo, Cyrus W. Field hace balance ¿Qué se ha perdido? Trescientas millas de cable, alrededor de cien mil libras de capital, y, lo que más le aflige, posiblemente, un año entero, éste sí irrecuperable. La expedición sólo puede esperar buen tiempo en verano y ya la estación está demasiado adelantada. En el otro platillo de la balanza se registra una pequeña ganancia. Esta primera tentativa ha dejado una buena experiencia práctica. El cable ha resultado útil y se puede guardar para la próxima expedición. Sólo hace falta reformar la máquina devanadora que causó la desdichada rotura. Así pasa un año en preparativos y de larga espera. El 10 de junio de 1858 los buques pueden reiniciar el viaje, con renovado valor y cargando el viejo cable. Como la transmisión de signos eléctricos funcionó perfectamente durante el primer viaje, se volvió al primitivo proyecto, y se dispuso que se iniciase la colocación del cable en medio del océano, tendiéndolo simultáneamente hacia los lados opuestos. Al séptimo día debe comenzar en el lugar preestablecido la colocación del cable, y con ello el verdadero trabajo. Sin embargo, al tercer día de viaje, el capitán del Agamemnon siente una secreta inquietud. El barómetro le demuestra que la columna de mercurio bajó con una rapidez alarmante. Debe estar preparándose una tormenta singular, y, efectivamente, al cuarto día se desencadena una tempestad como ni los marineros más probados han vivido pocas veces en el océano Atlántico. Este huracán es singularmente fatal para el buque inglés, el Agamemnon. Es de por sí un vehículo excelente que ha superado las más duras pruebas en todos los mares y aun en la guerra, y por eso el buque almirante de la marina inglesa debería resistir también este temporal. Pero por desdicha el buque ha sido completamente reformado para poder llevar la enorme carga del cable. No es posible distribuir el peso regularmente, como en cualquier buque mercante, sino que toda la carga pesa en el medio, y solamente una pequeña parte ha sido guardada en la proa, lo que tiene por consecuencia, peor todavía, que el movimiento de péndulo se duplique cada vez que la proa emerge o se hunde. Debido a ello la tempestad hace un juego peligrosísimo con su víctima, levantando el barco hacia izquierda y derecha, adelante y atrás, hasta un ángulo de 45 grados, mientras las olas inundan la cubierta y todos los objetos quedan destrozados. Uno de los terribles golpes que estremecen al buque desde la quilla hasta el mástil destruye el depósito de carbón improvisado sobre la cubierta. La masa cae como un granizo negro sobre los marineros, ya sangrantes y exhaustos. Algunos quedan heridos por el golpe, otros por los calderos que se vuelcan en la cocina. Diez días dura la tempestad; un marinero se ha vuelto loco y ya se piensa en una medida extrema:" echar por la borda una parte de la fatídica carga del cable. Afortunadamente, el capitán se resiste a tomar sobre sí semejante responsabilidad y, al fin, resulta tener razón. Después de indecibles pruebas, el Agamemnon resiste el temporal de diez días, y a pesar de su gran atraso encuentra a los demás barcos en el sitio fijado, en medio del océano, donde debe iniciarse la colocación del cable. Sólo entonces se comprueba el daño que ha sufrido la valiosa y sensible carga de los alambres mil veces entrelazados, a consecuencia del constante balanceo. Los alambres han quedado enredados en distintos lugares, y la cobertura de gutapercha está rota o desgastada por él roce. A pesar de todo, se hace una tentativa de colocar el cable, aunque con escasa confianza, pero se comprueba entonces que sólo se han perdido unas doscientas millas de cable, que desaparecen inútiles en el mar. Por segunda vez, hay que darse por vencidos y regresar sin gloria en vez de triunfantes.

Los accionistas, enterados de la noticia fatal, esperan en Londres con los rostros compungidos a su conductor y seductor Cyrus W. Field. En estos dos viajes se ha perdido la mitad del capital de la sociedad anónima, sin que por otra parte hubiera quedado probada o realizada cosa alguna, por lo que es comprensible que algunos de los capitalistas pretendan salirse del proyecto y al menos recuperar una parte del dinero invertido. El presidente de la sociedad gestora del proyecto propone que se retire de los barcos el resto del cable inutilizado, para venderle, si fuese menester, a menos de su costo y poner fin en seguida a este terrible proyecto de abarcar el océano. El vicepresidente comparte su opinión y envía su dimisión por escrito, para manifestar así que no desea intervenir más en esta empresa absurda. Pero la tenacidad y el idealismo de Cyrus W. Field son inconmovibles. Declara que no se ha perdido nada, que el cable ha resistido brillantemente la prueba y que a bordo queda cantidad suficiente para repetir el ensayo, aparte de que la flota está reunida y comprometida la tripulación. El temporal extraordinario del último viaje permitía, por otra parte, presagiar un período de hermosos días de bonanza. Aduce que ahora se presenta la única y última oportunidad para realizar una tentativa decisiva. Los accionistas se muestran reacios, pero finalmente Cyrus W. Field impone por fuerza la resolución de que se inicie ese nuevo viaje. El 17 de julio de 1858, cinco semanas después del segundo viaje desdichado, la flota abandona por tercera vez el puerto inglés, pero esta vez parten casi en secreto, quizas para no levantar falsas expectativas en la población. En la fecha prefijada, el 28 de julio, once días después de la salida de Quetown, el Agamemnon y el Niágara pueden iniciar la tarea en el punto convenido, en medio del océano. Los buques, en una complicada maniobra, se colocan popa contra popa. Entre uno y otro se refunden los cabos del cable y se procede a sumergir este. Es entonces cuando se comienza el viaje de regreso, tomando el barco ingles rumbo a Inglaterra y el otro hacia América. Mientras ambos barcos se alejan uno de otro, se produce por primera vez algo impensable hasta no hacia mucho, que dos barcos se comunican mediante señales eléctricas que van a través del océano. Cada tantas horas convenidas, un barco comunica con señales eléctricas, que pasan por la profundidad del océano, la cantidad de millas que ha cubierto, y el otro buque confirma que gracias al excelente tiempo ha salvado una distancia igual. Así pasa un día, otro, un tercero y un cuarto. El 5 de agosto, el Niágara puede informar que ya distingue la costa americana de Trinity Bay, Terranova, después de haber colocado unas mil treinta millas de cable, y el Agamemnon triunfa a su vez porque ya ha dejado asegurados en el fondo del mar cerca de mil millas de cable, y distingue la costa irlandesa. Por primera vez llega la palabra humana de país a país, de América a Europa. Pero sólo esos dos buques, los pocos centenares de hombres reunidos a su bordo, saben que se ha realizado la gran hazaña. Todavía lo ignora el mundo, que ha olvidado ya esta aventura. Nadie les espera en la plaza ni en Terranova ni en Irlanda pero en aquel mismo segundo en que el nuevo cable transoceánico queda comunicado con el cable terrestre, la humanidad entera conocerá su imponente triunfo común.

El Viejo y el Nuevo Mundo reciben casi a la misma hora, en esos primeros días de agosto, la noticia de la obra llevada a feliz término. En Inglaterra, el Times, de ordinario tan reservado, publica un editorial en el que dice: "Desde el descubrimiento de Colón no ha sucedido nada que en forma alguna sea comparable a esta enorme ampliación de la esfera de la actividad humana." Y la City refleja la mayor emoción. Pero esta alegría orgullosa de Inglaterra parece sombría y tímida en comparación con el entusiasmo huracanado que estalla en Norteamérica al recibirse la noticia. Los negocios quedan interrumpidos, las calles invadidas de gente que pregunta, grita y discute, y de la noche a la mañana, Cyrus W. Field, un hombre desconocido, ha quedado convertido en héroe nacional. Se le compara enfáticamente con Franklin y Colón; toda la metrópoli y otras cien ciudades tiemblan y resuenan esperando ver al hombre a cuya decisión se debe el "enlace de América y el Viejo Mundo". Pero el entusiasmo no ha llegado todavía a su grado supremo. Sólo se conoce la noticia escueta de que ha terminado la colocación del cable. Queda por saber aún si el cable habla. Se sabe que la reina de Inglaterra será la primera en enviar un mensaje, su felicitación, que se espera cada vez con más impaciencia. Pero pasan días y días, porque un accidente casual ha interrumpido el cable que comunica Nueva York con Terranova, y sólo el 16 de agosto por la tarde llega el mensaje de la reina Victoria a Nueva York.

La comunicación oficial llega demasiado tarde para que los diarios pudiesen publicar la ansiada noticia; sólo es posible informar al público por medio de letreros colocados en las oficinas de telégrafos y en las redacciones, donde súbitamente se aglomeran enormes multitudes. En los teatros y en los cafés proclaman la buena nueva, y miles de hombres que no acaban de comprender que el telégrafo puede adelantarse en muchos días al buque más rápido, corren hacia el puerto de Brooklyn, donde esperan en vano hasta altas , horas de la noche, para saludar al Niágara, el heroico buque de la victoria pacífica. Al día siguiente, los diarios publican jubilosos con grandes títulos la noticia: "El cable funciona perfectamente" "Extraordinaria sensación en toda la ciudad", "Ha llegado el momento de celebrar una gran fiesta universal". Ya resuenan en las fortificaciones cien disparos de cañón en señal de que el presidente de los Estados Unidos acaba de contestar a la reina. El día siguiente trae nueva fiesta. Ha llegado el Niágara y está en la ciudad Cyrus W. Field, el gran héroe. El resto del cable es llevado triunfalmente a través de la ciudad, y la tripulación del buque es objeto de grandes agasajos. Día tras día se repiten las manifestaciones en todas las ciudades hasta el océano Pacífico y el golfo de México, como si América festejase por segunda vez la efemérides de su descubrimiento. Pero no basta con eso. La verdadera marcha triunfal habrá de ser más grandiosa todavía, más soberbia que cuantas haya presenciado jamás el Nuevo Mundo. Los preparativos duran dos semanas, y el 31 de agosto, toda una ciudad celebra a un hombre solo, Cyrus W. Field, como desde los tiempos de los emperadores y césares ningún otro triunfador haya sido agasajado por su pueblo. Ese hermoso día otoñal recorre las calles un desfile que necesita seis horas para llegar de un extremo al otro de la ciudad. Le encabezan unos regimientos del ejército, con sus bandas y banderas; tras ellos siguen por las calles, adornadas y embanderadas, las sociedades corales, los bomberos, los colegios y los veteranos, en interminable sucesión. Todo lo que puede marchar, marcha; todo el que puede cantar, canta; todo el que puede prorrumpir en júbilo, anima su voz. Cyrus W. Field es conducido como un antiguo triunfador en un coche tirado por cuatro caballos; en otro igual le sigue el comandante del Niágara, y en un tercero el presidente de los Estados Unidos; tras ellos siguen el alcalde, los funcionarios y los profesores. No termina la cadena ininterrumpida de discursos, banquetes, desfiles de antorchas; se echan a vuelo las campanas, truenan los cañones y no acaba el júbilo que envuelve al nuevo Colón, al unificador de ambos mundos, al vencedor del espacio, al hombre que en esta hora resulta el más glorioso y más endiosado ser de América, Cyrus W. Field.

Miles y millones de voces gritan jubilosamente ese día. Una sola, la más importante, permanece extrañamente muda durante los festejos: el telégrafo. Es posible que Cyrus W. Field intuya en medio del júbilo la terrible verdad. Sería horrible que fuese el único que supiera que el cable atlántico ha dejado de funcionar precisamente ese día, después de haber registrado en los últimos nada más que unos signos confusos, apenas perceptibles. Nadie sabe aún ni sospecha ese lento fracaso, fuera de los pocos hombres que en Terranova fiscalizan la llegada de los mensajes, y aun ellos titubean días y días, en vista del descomunal entusiasmo, en hacer llegar la amarga novedad a los jubilosos. Sin embargo, llama la atención la escasez de noticias. América había esperado que ahora llegarían a todas horas noticias a través del océano, y en su lugar sólo recibe muy de tarde en tarde alguna vaga y no confirmable información. No pasa mucho tiempo antes de que circule de boca en boca el rumor de que, ansiosos y ambicionando obtener mejores transmisiones, se habían enviado unas cargas eléctricas demasiado fuertes, destrozando con ellas el cable, que de por sí no era suficientemente eficaz. Se alienta aún la esperanza de poder salvar el inconveniente. Pero pronto resulta imposible negar que los signos han llegado cada vez más imprecisos e incomprensibles. Al día siguiente al de los grandes festejos, el 1 de septiembre, no llega a través del mar ningún sonido claro, ninguna oscilación nítida. Nada perdonan los hombres menos que el desengaño después de haberse entusiasmado sinceramente, viéndose defraudados por un hombre de quien esperaban todo. Apenas se comprueba la verdad del rumor respecto al fracaso del tan alabado telégrafo, y la ola apasionada del júbilo se convierte en otra de maliciosa amargura e inculpación contra el inocente culpable, Cyrus W. Field. Se afirma en la City que ha engañado a una ciudad, a un país, al mundo; que él sabía el fracaso del telégrafo, pero que se hacía celebrar egoístamente aprovechando el tiempo para vender entretanto sus acciones con enormes beneficios. Toman cuerpo otras calumnias peores todavía, entre ellas la más extraña quizá, de todas que afirman que el cable atlántico jamás había funcionado, que todos los mensajes habían sido una engañifa, y que el telegrama de la reina de Inglaterra había sido redactado de antemano, sin ser transmitido jamás por el telégrafo trasatlántico. Se rumorea que ninguna noticia había llegado en todo el tiempo claramente a través del mar, y que los directores sólo habían redactado telegramas imaginarios, basados en presunciones y signos aislados. Y se produce un verdadero escándalo. Los que ayer prorrumpieron en los más agudos gritos de júbilo son los mismos que protestan ahora con más vigor. Toda una ciudad, un país entero, se avergüenza de su entusiasmo prematuro y sobreexcitado. Se elige a Cyrus W. Field víctima de esa ira. El hombre que ayer fue considerado héroe nacional, hermano de Franklin y sucesor de Colón, tiene que esconderse como un criminal de quienes fueron sus amigos y admiradores. Un solo día lo ha creado todo, y un solo día lo ha destrozado. La derrota es completa: se ha perdido el capital, se ha perdido la confianza, y como la legendaria serpiente de Midgard, yace el cable inútil en las profundidades del océano, inaccesible a la vista.

Por espacio de seis años el cable permanece olvidado y sin provecho en el mar; durante seis años vuelve a reinar el viejo y frío silencio entre los dos continentes que en un momento histórico palpitaron al unísono. América y Europa, que habían estado unidas un momento, el tiempo preciso para decir unos centenares de palabras, vuelven a estar separadas como desde hace milenios, por una lejanía invencible. El proyecto más audaz del siglo XIX, ha vuelto a convertirse en una leyenda, en un mito. Desde luego, nadie piensa en reanudar la obra lograda a medias; la terrible derrota paralizó todas las fuerzas y ahogó todo entusiasmo. La guerra de la Independencia desvía en Norteamérica su interés. En Inglaterra discuten muy de tarde en tarde comités, pero necesitan dos años para dejar constancia, trabajosa y escuetamente, de que, en principio, existe la posibilidad de que funcione un cable submarino. Pero de este informe académico a la realización práctica hay un trecho que nadie se atreve a recorrer. Durante todos estos años, Cyrus W. Field, se dedicó a realizar negocios varios, y así logró recuperar la gran fortuna que había perdido en el proyecto del cable.

Sin embargo, pasan los años y hay grandes mejoras tanto en las comunicaciones telegráficas como en las técnicas de fabricación de los hilos que ya permitirían hacer realidad el proyecto del cable transoceánico. Y como no, el incansable Cyrus vuelve a la carga con su proyecto, consiguiendo los apoyos financieros necesarios, lo que le lleva a que el 23 de julio de 1865 el mastodóntico buque Great Eastern, el cual, gracias a su tamaño y al avance en la industria naval, podía transportar el solo la carga, zarpó desde Inglaterra llevando un nuevo cable. Aun cuando fracasa la primera tentativa, y dos días antes de llegar a la meta, el cable se rompe, y el océano insaciable se traga otra vez seiscientas mil libras esterlinas, la técnica ya domina la materia lo suficiente como para no dejarse amilanar. El 13 de julio de 1866 el Great Eastern sale por segunda vez, el viaje se torna triunfal. El cable habla ahora clara e inconfundiblemente a Europa. Dos días después se encuentra el cable viejo, perdido, y dos lazos unen ahora al Viejo Mundo y el Nuevo Mundo, convertidos en uno solo. El milagro de ayer se ha transformado en lo natural de hoy, y desde este momento el mundo, la humanidad vive una vida simultánea.

Decir finalmente, que Cyrus W. Field participó en proyectos para unir telegráficamente América, vía Hawaii, con Asia y Australia. En 1877 compró la compañía de ferrocarril de Nueva York, de la que fue presidente varios años, en los que consiguió reflotar la compañía, la cual se encontraba en una situación financiera pésima.

Por último, comentar que Cyrus, en sus últimos años de vida no tuvo demasiada suerte en sus negocios, hasta el punto de que a su muerte en 1892, estaba prácticamente en la pobreza.

jueves, 10 de abril de 2008

EL FACTOR CERO: ¿ESTA MALDITA LA CASA BLANCA?

EL FACTOR CERO: LA MALDICION DE LA CASA BLANCA



Cuenta una leyenda que una tribu de pieles rojas, molesta por ver como arrebataban sus tierras lanzó una maldición de muerte contra los jefes blancos. Es así que desde 1840, cada 20 años, se muere el presidente de Estados Unidos que esté de turno. Lo que para la mayoría es una simple superstición, para los estadounidenses se ha convertido en una pesadilla. Da la casualidad que, justamente, cada dos décadas se produce la conjunción de los dos planetas más grandes del sistema solar, Júpiter y Saturno. De allí que haya sido un astrólogo el que descubrió este ciclo fatídico: Cameron Zirmann, quien publicó en 1957 su teoría en la revista “The Astrology”. Él realizó un recuento de los presidentes que estuvieron bajo el influjo de este maleficio.

1840: William H. Harrison triunfa en la campaña electoral para Presidente. En marzo de 1841 juramenta su cargo. La puerta este del Capitolio fue el lugar elegido para tan magno acontecimiento. En medio de una pertinaz y helada lluvia, y sin abrigo ni sombrero, Harrison leyó inmutable el discurso que sería el más largo hasta hoy pronunciado por un presidente durante la toma de posesión. Paradójicamente su mandato sería el más corto de toda la historia de los EE.UU. Treinta y un días después murió de neumonía, a los 68 años, el 4 de abril del 1841. Una teoría afirma que en realidad murió envenenado con arsénico. Nadie aun lo sabía pero se trataba del primer acto de la maldición.

1860: Abraham Lincoln, el carismático y recordado líder abolicionista es elegido presidente. Su elección fue la señal para que los estados del sur, partidarios de la esclavitud, se separaran de la Unión, hecho que fue el detonante para que estallara la espantosa guerra civil, conocida como la “guerra de la Secesión”. En 1864 y aun en plena guerra civil Lincoln es elegido para un nuevo período. Pero no culminaría dicho mandato. En la noche del 14 de abril de 1865, mientras Lincoln se halla presenciando una comedia en el teatro Ford (Washington) sentado junto con su esposa en el palco cercano al escenario, un fanático sudista y ex actor llamado John Wilkes Booth se le acerca y le dispara un tiro a quemarropa en la cabeza. Cuatro días antes la guerra había terminado con la derrota de los sudistas.

Tras hacer el disparo, Booth se arroja desde palco presidencial al escenario (de una altura de 3 metros) cayendo con tal mala suerte que se lastima una pierna y se aleja cojeando. El público cree que es parte de la representación teatral. No hay reacción ni pánico. Ningún guardaespaldas protegía al Presidente. El homicida logra salir del teatro, monta a caballo y se da en fuga a todo galope. Dos semanas después es rodeado en una granja y muere durante la captura. Todo hace pensar que el asesinato formó parte de una gran conspiración en la que debían morir también el secretario de Estado y el vicepresidente y de la que sólo se dieron a la luz las piezas menores, como ya es costumbre en los EE.UU en este tipo de eventos. Cuatro personas son juzgadas y condenadas a muerte y otras tantas a prisión. Aunque el ataque se produjo a la vista de cientos de personas, nadie pudo dar una descripción precisa del atacante e incluso mucho tiempo después todavía se ponía en duda si la muerte del asesino había sido en realidad una ejecución extrajudicial para encubrir la conspiración. Pese al tiempo transcurrido, aún se discuten muchos puntos misteriosos de este suceso. La más delirante de las teorías acusa a los jesuitas del asesinato.

1880: James A. Garfield es elegido presidente. Pero su mandato sería breve. Charles Guiteau, le disparó dos veces en la estación de trenes Pennsylvania (Washington), el 2 de julio de 1881. El asesino, de personalidad psicótica, había anteriormente solicitado al presidente el puesto de cónsul en Francia y al serle denegada su petición se vengaba de esa manera.

Tras una penosa y larga agonía, Garfield falleció el 19 de setiembre de ese mismo año. Este suceso tuvo repercusión en el Perú, que se hallaba en guerra con Chile, pues Garfield era un firme partidario de que Chile hiciera la paz pero sin anexiones territoriales y en ese sentido había instruido a los diplomáticos norteamericanos que negociaban con los representantes de las 2 naciones en conflicto. Con su muerte, finalizó también dicha orientación norteamericana en perjuicio del Perú; no faltaron aquí muchos que creyeron que los chilenos habían estado tras el magnicidio. Guiteau fue juzgado y ejecutado.

1900: William McKinley es reelegido presidente para un segundo período. Era un brillante abogado que apoyado por los círculos financieros había llegado a la Casa Blanca en 1896. Durante su primer período protagonizó la guerra con España para arrebatarle Cuba, Puerto Rico y Filipinas en 1898. Su labor en la administración creó también prosperidad para el pueblo americano quien no tuvo reparos para volverlo a elegir en las presidenciales de 1900.

Pero no llegó a concluir su segundo período: seis meses después, cuando asistía a la Exposición Panamericana de Buffalo (estado de Nueva York), el anarquista de origen polaco León Czolgosz le dispara dos tiros en la cabeza, el día 6 de setiembre de 1901. McKinley murió ocho días después. De nuevo el “factor cero” hacía acto de presencia. El asesino acabó en la silla eléctrica.

1920: Warren G. Harding es elegido presidente. La terrible casualidad del “factor cero” dejaba ya de pasar desapercibida por los americanos de modo que cuando Harding ganó las elecciones de 1920 las voces de la superstición comenzaron a oírse. Todo transcurrió con completa normalidad hasta que en 1923, tras una agotadora gira por Alaska y California, Harding enfermó y falleció de un ataque cardíaco, el 2 de agosto de 1923, en el trayecto a San Francisco. Se corrió el rumor de que había sido en realidad envenenado pero eso no ha podido ser comprobado, ya que su esposa no permitió la autopsia del cadáver. Los últimos días de su administración se habían caracterizado por los escándalos fiscales que implicaban a varios amigos suyos que fueron denominados como "la banda de Ohio" y que en parte motivaron su mal estado de salud que le costó la vida.. ¿Quién sería la próxima víctima?

1940: Franklin D. Roosevelt gana la presidencia, por 3° vez consecutiva (la constitución permitía entonces al presidente poder ejercer más de dos períodos presidenciales seguidos). Su mandato se convertiría en el más largo de la historia norteamericana. Intentaron asesinarlo, aunque sin suerte. Se salva gracias a la oportuna intervención de Anton Cermak, alcalde de Chicago, quien se atraviesa entre el asesino y la bala. También le toca conducir a la nación americana durante la Segunda Guerra Mundial, tras el ataque japonés a Pearl Harbour en 1941. Su tercer mandato finaliza en 1944 pero la nación americana le vuelve a elegir por cuarta vez. Parecía como si la maldición hubiera finalizado.


Sin embargo fallece poco después, víctima de una hemorragia cerebral, el 12 de abril de 1945, en la localidad de Warm Springs (Georgia), antes de que finalice la guerra. Fue sucedido por su vicepresidente, Harry S. Truman, a quien le correspondió la terrible decisión de arrojar las bombas atómicas en el Japón que pusieron fin a la guerra, en agosto de dicho año.

Hasta aquí el informe del astrólogo Zirmann. Posteriormente, el astrólogo norteamericano Mc Cormak predice el 10 de julio de 1963, el trágico fin que le esperaba a John F. Kennedy (elegido presidente en 1960, un "año cero"). Otra adivina recomienda al mandatario no ir a la ciudad texana de Dallas, en noviembre de 1963. A nadie le extraña estos vaticinios pues el factor cero ya es muy popular en todo el país. Kennedy, al igual que Julio César ante los idus de marzo, hizo caso omiso a las advertencias. Y así sería víctima de un atentado, el más impactante del siglo XX: en un mediodía soleado, cuando circulaba en un automóvil descapotable a través de la ciudad de Dallas, recibió varios disparos en la cabeza y en el cuello, a consecuencia de los cuales falleció una hora después en el hospital (22 de noviembre de 1963).

Una comisión encabezada por el presidente del Tribunal Supremo, Earl Warren (la llamada Comisión Warren), llegó a la conclusión de que el único asesino fue el ex soldado estadounidense Lee Harvey Oswald. Éste, que había sido detenido poco después del asesinato en un cine próximo, resultó a su vez muerto dos días más tarde por el propietario de un club nocturno de Dallas, Jack Ruby, mientras era conducido desde la ciudad a la prisión del condado. Investigaciones posteriores sugirieron la firme posibilidad de que a Kennedy le dispararan al menos dos francotiradores, de frente y por detrás, lo que confirmaba las impresiones de la mayoría de los testigos oculares. Algunos han considerado que pudieron ser varios los probables promotores del magnicidio, incluida la mafia y los exiliados cubanos descontentos.

El cúmulo de coincidencias hizo que corrieran auténticos ríos de tinta sobre el tema. William Johnson escribió un libro titulado “El factor cero”, en el que analizaba a profundidad a los mandatos presidenciales que empezaban con años acabados en cero. La obra como era de esperar fue un éxito de ventas en todo el país.

Finaliza otro ciclo de 20 años, y en 1980, es elegido otro presidente, Ronald W. Reagan. Nuevamente se vuelve a rememorar la maldición. La historia y la leyenda estaban en contra del ex actor hollywoodense convertido en el Presidente de la nación más poderosa del mundo

Reagan sufrió cuatro atentados. El más conocido de dichos intentos de asesinato fue el 30 de marzo de 1981 cuando John Hinckley hijo le disparó frente a las cámaras de televisión cuando salía de un hotel de Washington. La vida de Reagan pendió literalmente de un milímetro aunque pudo sobreponerse. Asimismo, el 13 de julio de 1985, ya durante su segundo mandato, Reagan estuvo ocho horas en el quirófano para que le extrajeran pólipos cancerosos del estómago. Pero se sobrepuso a todo y terminó su mandato tranquilamente ¿puede significar eso que con Reagan finalizó el maleficio piel roja? Se dice que su esposa, Nancy Reagan, muy conocida por su afición a la astrología y aconsejada por un círculo de videntes de Washington, le ayudó al realizar un conjuro para neutralizar el maleficio.

En todo caso, solo 7 presidentes desde 1840 han sufrido el maleficio: Harrison, Lincoln, Garfield, McKinley, Harding, F. D. Roosevelt y Kennedy. No deja de ser inquietante que sean precisamente SIETE, si se tiene en cuenta que es el número sagrado por excelencia en la tradición judeocristiana y otras tradiciones, asociado generalmente con la idea de consumación, cumplimiento y perfección.

Año 2000, gana en unas controversiales elecciones George W. Bush, y se convierte en el 43° mandatario en ya algo más de 200 años de historia de los Estados Unidos. Será quien pruebe si la maldición continúa o ya ha finalizado. Parecía que perdía las elecciones del 2004 pero contra todo pronóstico, es reelegido y asume su segundo mandato en el 2005. Pero los astros lo afirman: no llegará a terminar su presidencia ¿Logrará George W. Bush finalizar vivo su segundo y último mandato presidencial (la Constitución ya no le permite más de una 2° elección consecutiva)? ¿O comenzará con él otro ciclo de maldiciones contra los presidentes elegidos en año cero? Sólo el tiempo lo dirá.