miércoles, 30 de noviembre de 2011

El enigma del zar Alejandro I

El zar Alejandro I llegó al poder luego de patrocinar el asesinato de su padre, Pablo I, algo bastante común en la Rusia zarista.
Alejandro I se distinguió del resto por su influencia conservadora y su educación liberal. A pesar de sus conflictos internos, otorgó la liberación de los siervos y la cesión de algunos derechos que 200 años después serían la base para la Revolución Rusa. Pero su mayor acción la tuvo en las Guerras Napoleónicas.

Primero pactó con Napoleón y terminó luchando contra él en las inmisericordes estepas rusas. Al final, casi enloquecido por las terribles pérdidas sin ganancia, se ganó el odio de sí mismo. Por eso fue que al anunciarse su muerte en 1825 muchos pensaron que era un truco para alejarse del poder.

Se dice que Alejandro I se convirtió en un monje ermitaño de nombre Fedor Kursmitsch. La historia de la supuesta muerte fue olvidada y todos lo tomaron como cierto. El enigma volvió a la luz en 1917.

La Revolución Rusa había terminado con el zarismo en el país más extenso del mundo. En ese entonces se ordenó abrir todas las tumbas de los zares, entre ellos el de Alejandro I. No se halló ningún cadáver.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Algunos curiosos y grandes errores de la historia

En 1879 fue introducida en Estados Unidos una sustancia para tratar la adicción a la morfina: la cocaína.

En 1853 John Coffee construyó la cárcel en Dundalk, Irlanda. Quedó en bancarrota en el proyecto y se convirtió en el primer preso de su propia cárcel.

El "hombre del año" en 1938 según la revista Time era Adolfo Hitler.

Ronald Reagan, el ex-presidente de los Estados Unidos y exactor de cine, fue rechazado para el rol principal en una película de 1964 llamada "The Best Man" porque "no tenía apariencia de presidente".

En 1943, Thomas Watson, director de IBM, hizo una declaración diciendo "yo creo que hay un mercado mundial para quizás cinco computadoras".

"No nos gusta como suenan, y la música de la guitarra esta pasando de moda" dijeron los de Decca Recording Company en 1962 al rechazar a los Beatles.

En un memorandum interno de Western Union en 1876 escribieron lo siguiente después de que Alexander Graham Bell les ofreció venderles los derechos para el teléfono: "Este 'teléfono' tiene muchas cosas en su contra como para ser seriamente considerado un medio de comunicación. El aparato no tiene ningún valor para nosotros".

"640 Kb -de memoria- deben ser suficientes para cualquiera"... Bill Gates en 1981.

El emperador en la silla eléctrica. En Agosto de 1890 un prisionero fue ejecutado en la silla eléctrica. Esta fue la primera ejecución que se hizo por ese método. Cuando el Emperador Menelik II de Abisinia (Etiopía hoy) se enteró, encargó tres sillas eléctricas a los Estados Unidos. El único problema fue que, al llegar el envío, descubrió que necesitaban electricidad para funcionar (Abisinia todavía no contaba con este adelanto). Como el emperador era muy inspirado pronto le encontró la solución. Uso una de ellas como su propio trono imperial.

Las marmotas (o mongooses), esos pequeños mamíferos Asiáticos famosos por matar cobras, fueron llevadas por los agricultores de Hawaii para tratar de controlar la población de ratas, pero se les paso un pequeño detalle. Las marmotas son animales diurnos y las ratas son animales nocturnos. Hoy en día, las marmotas son consideradas en Hawaii como una plaga, casi tanto como las ratas.

Peter Archer de 47 años de edad fue arrestado por correr desnudo por una calle en Melbourne, Australia, pero fue dejado libre cuando la policía supo que venía huyendo de una funeraria donde un doctor lo había pronunciado oficialmente muerto.

viernes, 25 de noviembre de 2011

El caso SOFICO, la mayor estafa piramidal de la época franquista

Esta tarde viendo la serie de tve “Amar en tiempos revueltos” he visto como uno de los personajes, un joven con ganar de triunfar en la vida y hacer dinero rápido, le contaba a su madre en qué consistía el negocio en el que acababa de invertir tanto sus ahorros, como parte de los ahorros de su familia.

A medida que iba contando los detalles, mas bien escasos, del negocio, se veía claramente que se trataba de una estafa piramidal asociada al sector inmobiliario.

Esta escena me ha recordado el que quizás ha sido, si no el mayor, uno de los mayores escándalos de estafa piramidal ocurridos en España en los años del franquismo. Estamos hablando del caso SOFICO.

El denominado Grupo Sofico, o “Imperio Sofico”, era un conjunto de empresas españolas cuya quiebra en 1974 constituyó uno de los grandes escándalos del franquismo, en el que se vieron implicados ministros, militares y otros altos cargos de la época.

Los orígenes del Grupo Sofico pueden remontarse a 1962 cuando, con un capital de 15 millones de pesetas, se constituía en Madrid la Sociedad Financiera Internacional (Sofico), cuyo objetivo principal era construir, vender y arrendar apartamentos en la Costa del Sol, sobre todo en Estepona. Dicha sociedad era fruto del impulso de Eugenio Peydró Salmerón, un emprendedor almeriense nacido en 1906 y que, antes del estallido de la Guerra Civil Española, se había empleado en el comercio en Barcelona. Durante el mencionado conflicto, trabajó al lado del coronel José Ungría en el servicio de información del bando franquista, donde supo rodearse de ilustres personajes del régimen. Posteriormente se dedicó a diversos negocios: exportación, fabricación de material móvil y más tarde, construcción. A partir de la construcción montará Sofico.

Poco más tarde creará Sofico Inversiones para captar dinero de inversores por el que pagaba intereses de un 10% y que era invertido sobre apartamentos ya construidos y que se ponían a nombre del comprador, pero que eran alquilados y administrados por Sofico.

En 1965, a las mencionadas sociedades se sumaran otras dos: Sofico Vacaciones y Sofico Atlas.

Al principio, la venta de los apartamentos se realizaba después de que estuvieran construidos totalmente, pero posteriormente la transacción se hacía sobre planos y se cobraban cantidades a cuenta, y en ocasiones hasta la totalidad del precio, para que los futuros propietarios financiaran la construcción.

Como aun así los fondos propios resultaron insuficientes para las necesidades de expansión de las empresas del grupo, Sofico comenzó a captar recursos suscribiendo contratos de compraventa sobre supuestos apartamentos, terminados o en construcción, cuando la verdad es que en muchos casos no habían comenzado las obras o no se había adquirido ni el solar, por lo que en la mayoría de los casos los apartamentos resultaron ser ficticios.

Una vasta red de persuasivos vendedores y una gran campaña de publicidad que garantizaba el 12 % de rentabilidad neta anual (entonces la inflación no llegaba a los dos dígitos) parecieron cimentar el éxito de los negocios del grupo. El problema era que, en realidad, con la operatoria normal no se reunía siquiera el dinero necesario para abonar los intereses prometidos a los inversores. Esa situación desembocó en una huida hacia adelante y Sofico tuvo que comprar nuevos terrenos y vender los correspondientes apartamentos sin construir para pagar la rentabilidad del 12%, lo que agravó el proceso deficitario.

Obligado a buscar nuevos ingresos, Peydró ideó la creación de filiales en el extranjero, lo que aumentó los gastos y el déficit, además de generar actuaciones irregulares al realizar trasvases de fondos y divisas sin contabilizar de unos países a otros, y figurando en los contratos cantidades inferiores a las pagadas por los compradores. Así, vieron la luz Sofico France, Sofico Great Britain, Sofico Deutschland, Sofico USA e Hispano Benelux.

En 1969, aparece Sofico Renta para captar a pequeños ahorristas, admitiendo participaciones de 25.000 pesetas; se emitieron entonces 127.000 títulos, por los que se obtuvo 3.189 millones de pesetas. La inviabilidad de Sofico Renta era total, pues el pago del 12% de rentabilidad suponía un desembolso anual de 380 millones, y la única fuente de ingresos era la suscripción de nuevas participaciones. Ese mismo año, el Ministerio de Información y Turismo premió los siete años de Sofico con la “Medalla de Plata al Mérito Turístico”.

Peydró se valió de personalidades de relieve político y social (especialmente generales y magistrados) para integrar el consejo de administración del Grupo Sofico. Así, a fines de los años ’60, dicho consejo estaba constituido por:

Presidente honorario: Luis Nieto Antúnez (Ingeniero industrial, procurador en Cortes y hermano del Ministro de Marina, almirante Pedro Nieto Antúnez).

Director general: Eugenio Peydró Salmerón.

Vicepresidentes: Rafael García Valiño (Teniente General); Antonio Gómez Moya (substituido a su fallecimiento por el Teniente General Rafael Cabanillas Prósper).

Vocales: Segismundo Martín Laborda (Presidente de la Audiencia de Guadalajara y Consejero del Banco de Valencia); Juan Losada Pérez (Coronel de la Guardia Civil y ex Jefe de Seguridad del propio Jefe de Estado generalísimo Franco); Gustavo Navarro Daunic; José María López Pelegrín (Consejero del Banco de Crédito Agrícola) en representación del Ministerio de Hacienda, y Juan Marín Pariente (Teniente Coronel de Intendencia del Ejército del Aire).

Muchos años después, José Antonio Martín Pallín, fiscal que investigó la quiebra de Sofico, afirmaría refiriéndose a la mayoría de esas personas:

Eran hombres de paja que daban imagen de solvencia. Como aforados que eran, elevamos un suplicatorio manifestando que existían en sus conductas indicios racionales de criminalidad. Pero no hubo respuesta a esa petición. Cuando se celebró el juicio, muchos años después, sólo se actuó contra el creador de Sofico, Eugenio Peydró, y su hijo. Y todo acabó en nada.

En octubre de 1973, el Ministerio de Hacienda dio orden de limitar la publicidad financiera con promesas de rentabilidad, que debería someterse a la aprobación administrativa. Sofico no volvió a prometer el 12 %, aunque salvó la imagen en base a que se cumplía la docena de años de actividad y, al año siguiente, la Agrupación Nacional de Agencias de Viajes distinguió a Sofico -junto con Iberia, Ota, Swissair y Renfe- con un diploma por la labor realizada en beneficio de “la industria turística”.

No obstante, en 1974 comienzan las dificultades para la sociedad. Sus directivos insisten, a través de los medios de información, en la salud de la empresa del "caballito del mar" -símbolo de la compañía-. Pero a partir de julio, Sofico deja de pagar la rentabilidad comprometida con sus cuentapartícipes. Peydró ordenó diversas medidas para que los compradores y rentistas no se alarmaran, y Sofico siguió vendiendo apartamentos sabiendo que no los podría entregar nunca.

El 28 de noviembre de ese año, un acreedor solicita la quiebra de la sociedad. El 30 del mismo mes Sofico Renta presenta suspensión de pagos en el juzgado. Días antes, la revista Doblón titulaba en su primera plana «Sofico, desahuciado». Los días 5, 9 y 11 de diciembre presentaban la solicitud de suspensión de pagos Sofico Inversiones, Sofico Servicios Turísticos y Sofico Vacaciones.

Informes de la empresa presentaban un activo global de las cuatro empresas de 8.664 millones de pesetas, y un pasivo de 7.496 millones de pesetas de la época. Informes reservados señalaban que las cifras reales eran más bien, un activo de 783 millones y un pasivo de 11.893 millones. El proceso Sofico comenzó inmediatamente. El abogado señor Redrol, experto en temas mercantiles, se encargó de la suspensión de pagos por cuenta de Sofico. Dada la magnitud e implicaciones del caso, fueron nombrados dos jueces especiales, uno para el ámbito penal y otro para el civil, en las personas, respectivamente, de Daniel Ferrer, juez decano de Madrid, y José Ignacio Fernández, magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid.

En esos momentos, el Consejo de las empresas del grupo Sofico que presidía Eugenio Peydró, estaba constituido por las siguientes personas:

Rafael Cabanillas Prosper (vicepresidente). Teniente General, ex jefe de Estado Mayor del Ejército y ex presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar. El vicepresidente, en reiteradas ocasiones insistió en ruedas de prensa sobre la salud y vigor del grupo.

Hipólito Jiménez (secretario). Abogado.

Eugenio Peydró Brillas (consejero delegado con despacho de ejecutivo en la sede social del grupo en la calle Claudio Coello de Madrid). Hijo del presidente.

Segismundo Martín Laborda (consejero). Magistrado, presidente de la Audiencia de Albacete.

José María López Pelegrín (consejero). Intendente de Hacienda. Solicitó la baja en el Consejo antes de producirse la suspensión de pagos en noviembre de 1974.

Juan Losada Pérez (consejero). Coronel de la Guardia Civil y ex jefe de Seguridad del Jefe del Estado.

Juan Martín Pariente (consejero). Abogado y Teniente Coronel de Intendencia del Aire.

Por entonces ya habían fallecido Luis Nieto Antúnez, en su momento presidente honorario, y los generales García Valiño, Antonio Gómez Noya y Celestino Aranguren Bourgon que se habían desempeñado como consejeros.

En mayo de 1976, Eugenio Peydró Salmerón y su hijo, Eugenio Peydró Brillas, fueron procesados por el juez Daniel Ferrer, acusados del delito de estafa, previsto en el artículo 529, número 1, del Código Penal español. Además, dicho juez decretó la prisión provisional incondicional, comunicada, para ambos. Pero, pocos meses después fueron liberados.

Recién en octubre de 1987, trece años después de iniciado el proceso y luego de varias suspensiones, tuvo lugar el juicio por el escándalo de Sofico. Los dos únicos procesados que se sentaron en el banquillo fueron Eugenio Peydró Salmerón y su hijo Eugenio Peydró Brillas, para los que el fiscal pidió penas de 12 años de prisión como autores de delito continuado de falsedad como medio para cometer estafa. Quedaron fuera de cualquier responsabilidad los altos cargos del régimen franquista que integraron la empresa, cuyo procesamiento no fue autorizado por el Tribunal Supremo, "al quedar constatado sin lugar a dudas que la dirección y decisiones ejecutivas de todas las actividades financieras de Sofico las tomaba personal y exclusivamente Peydró Salmerón".

Eugenio Peydró Salmerón, fue condenado a nueve años de prisión al ser considerado autor de un delito continuado de falsedad y otro de estafa, agravada ésta por el elevado valor del fraude y por afectar a múltiples perjudicados. Su hijo, recibió una pena de dos años y cuatro meses de cárcel, en concepto de cómplice de los mismos delitos. El tribunal condenó también a los dos acusados al pago de unos 5.000 millones de pesetas de indemnizaciones, repartidos entre 3.200 perjudicados. La sentencia, que constaba de 212 folios, precisaba que la insolvencia definitiva de Sofico, acreditada en las suspensiones de pago de Sofico Inversiones, Sofico Renta, Sofico Vacaciones y Sofico Servicios Turísticos, ascendió a 8.182.555.731 de pesetas.

Sin embargo, ninguno de los dos condenados fue a la cárcel, ya que ambos recurrieron la sentencia, y tampoco pagaron las indemnizaciones pues habían sido declarados solventes parciales por una cantidad de apenas 22,5 millones de pesetas (unos 180.000 dólares de la época).

Eugenio Peydró Salmerón murió a los pocos días de concluir el juicio y, recién en 1991, la Sala Segunda del Tribunal Supremo español puso fin definitivamente al caso Sofico, confirmando la sentencia de la Audiencia Nacional que había declarado únicos responsables de uno de los mayores escándalos financieros del franquismo al mencionado Eugenio Peydró Salmerón y a su hijo.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Datos sobre el beso y el acto de besar

El beso es uno de los placeres más intensos que sienten los seres humanos por su alto contenido emocional. Para besar, el ser humano debe hacer un ejercicio intenso de hasta 29 músculos, 12 de ellos de los labios y los otros restantes de la lengua. Un beso de “película” supone un gasto de hasta 12 kg. de presión sobre los labios.

A lo largo de su vida, las personas intercambian por media alrededor de 24.000 besos, entre ellos los maternales, los apasionados y los de nuevo contacto. Un beso puede llegar a traspasar hasta 250 virus y bacterias diferentes dado que cuando se besa a alguien los residuos de su saliva permanecen durante 48-72 horas.

Cuando se produce el acto de besar, los latidos del corazón se incrementan por encima del 200%. El corazón llega a bombear mucha más sangre ya que las células requieren de más oxígeno para trabajar. El beso es un ejercicio sano que ayuda a reducir enfermedades cardíacas, del estómago y de la vesícula. El beso ayuda a enfrentar problemas de insomnio y hasta dolores de cabeza, debido a las hormonas del placer que funcionan como anestésicos naturales.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El síndrome de savant (el síndrome del sabio)

El síndrome de savant (el síndrome del sabio). Kim Peek recordaba el 98% de los 12.000 libros que había leído, leía dos páginas en ocho segundos (usaba cada ojo para leer una página distinta) y apenas tardaba una hora en memorizar un libro, reteniendo de un modo preciso e instantáneo información sobre datos históricos, geografía, literatura o cualquier tema. Su capacidad de almacenar información era virtualmente ilimitada. No entendía lo que retenía porque no necesitaba recordarlo ni pensarlo, simplemente estaba ahí.

Se conoce como síndrome del savant o savantismo a un conjunto de síntomas cognitivos anómalos, que el investigador Darold Treffert define como un estado patológico según el cual algunas personas con desórdenes mentales como el autismo, pese a sus discapacidades físicas, mentales o motrices, poseen una sorprendente habilidad o habilidades mentales específicas. Estos individuos son denominados savants, mal traducido como “sabios”, siendo la traducción literal “sabedores” (sapientes). Treffert afirma que esta situación puede ser genética, pero que también puede ser adquirida. Se ha demostrado que las capacidades de algunos savants han sido accionadas por una lesión cerebral.

Antes estaban presentes pero no se ponían de manifiesto. Este síndrome fue descrito por primera vez en 1978 en un artículo de la revista Psychology Today.

Según Treffert, la mitad de personas con el síndrome del savant son autistas, mientras que la otra mitad tiene otra incapacidad relacionada con el desarrollo, retraso mental, lesión cerebral o enfermedad mental. Él afirma que “no todas las personas autistas padecen savantismo al igual que no todas las personas con el síndrome del savant tienen desorden autístico”. Otros investigadores indican que los rasgos y las habilidades autísticos del savant pueden estar ligados.

Aunque aún es más raro que la condición del savant en sí misma, algunos savants no tienen ninguna anormalidad evidente con excepción de sus capacidades únicas. En la actualidad, existen aproximadamente 50 personas en el mundo que han sido diagnosticadas con este síndrome.

domingo, 13 de noviembre de 2011

¿Quien es Jhon Doe?

A muchos os será familiar el nombre de John Doe, seguramente conozca la serie que se emitió bajo dicho título, pero para otros, este nombre, John Doe, puede resultarnos algo distante. A veces puede oírse en alguna película o serie americana o británica; pero hoy llegaremos un poco más allá, aportando unas pequeñas pinceladas sobre quien pudo ser John Doe.

Donde podemos encontrar a John Doe?

John Doe es la designación que se le da a un cuerpo sin vida que llega a un depósito de cadáveres y que aún no se encuentra identificado. Se emplea particularmente en América, Canadá y en raras ocasiones, dicha designación se emplea en Reino Unido.

Además de lo anterior, también es empleado en los juicios, para representar en diversos supuestos a sujetos desconocidos en la parte demandante. En un lenguaje formal, también se emplea para sustituir el nombre de una persona, que por motivos legales debe ser omitido. En la parte demandada es común el uso de: “Richard Roe” como sustitución al sujeto omitido.

La historia de John Doe

La primera vez que se empleó este nombre para referirse a alguien de forma anónima fue en 1659, en Inglaterra, en un escrito referente a un juicio realizado en la corte del Rey Eduardo III. No se conocen muchos más datos relevantes a cerca de su origen.

Desde su uso original en 1659 John Doe ha sido utilizado para describir a hombres desconocidos y ha sido utilizado con frecuencia en la cultura popular.

martes, 8 de noviembre de 2011

James Leninger, el niño de 11 años que recuerda la vida de un piloto que murió en la Gran Guerra

El pequeño James Leninger sorprendió a sus padres revelando información de la vida de otra persona; después de investigar, la información que proveyó probó su misteriosa veracidad: ¿es James Leninger la reencarnación de un piloto que murió luchando el Segunda Guerra Mundial?

James Leninger es un niño de 11 años que parece recordar la vida de un piloto que murió en la Segunda Guerra Mundial. Desde muy pequeño James mostró un sobresaliente interés e incluso conocimiento por los detalles técnicos de la aeronáutica militar. Esto llevó a sus padres a preguntarse de dónde obtenía esa información. Poco a poco James empezó a revelar datos de la vida de un piloto que había muerto en la Segunda Guerra Mundial bajo el fuego de la artillería japonesa, James Huston II. El joven James incluso le dijo a sus padres que él era este hombre. Esto motivó a los Leninger a investigar la vida de este piloto y a llevar a James con los familiares del piloto muerto a quienes según ellos reveló datos que no podría conocer de otra forma más que compartiendo conciencia con Huston. Además, la familia Leninger llevó al pequeño James a Japón, a la zona en la que había muerto Huston.

De niño James había dibujado su muerte y escenas de guerra en numerosas ocasiones. Después de visitar la zona de su fallecimiento, James dibujó la misma escena solo que en paz, con unos delfines en el agua, el sol en el cielo: aparentemente habría sanado su psique y sus procesos psicológicos pendientes.