viernes, 7 de marzo de 2014

El locomóvil Castilla, primer vehículo de vapor que circuló por las carreteras españolas


En ocasiones las más asombrosas historias terminan por caer en el más profundo de los olvidos. No importa que en su tiempo alcanzaran gran predicamento, el tiempo es una losa que acaba por sepultar incluso aventuras tan increíbles como la del locomóvil Castilla. Y así, olvidado por completo, hubiera permanecido si no hubiera sido por la monografía que en el año 2003 apareció publicada precisamente con el título La aventura del Castilla, el primer vehículo de vapor que circuló por las carreteras españolas, de la mano de Nicolás García Tapia y Juan Antonio Cano García. Lo que descubrieron y rescataron de las brumas del tiempo iba más allá de lo anecdótico, he aquí un esbozo de lo que pudo contemplarse en los caminos del norte español allá por el lejano año de 1860.


Viajemos a mediados del siglo XIX. El ferrocarril se mostraba como el transporte del futuro. Media Europa hacía planes para desarrollar densas líneas para que los trenes circularan por doquier y, sin embargo, no se pensaba mucho en las carreteras o, más bien, caminos. ¿Quién iba a ser el loco de pensar en moverse con máquinas sobre pedregosos barrizales sin asfaltar? Había buenos tramos en los caminos, pero muchos otros eran una pesadilla. Las vías férreas eran la solución, salvo para los aventureros que viajaban en locomóvil. Los locomóviles eran automóviles movidos por la fuerza del vapor, auténticas locomotoras para carreteras. Fueron, sin duda, los primeros "coches" que circularon. Desde las primeras décadas de ese siglo se vieron incluso algunas líneas de transporte que empleaban locomóviles en Inglaterra o Francia, pero nunca pudieron competir con las diligencias tradicionales ni con el ferrocarril. Sin embargo, aquellos románticos esfuerzos por construir vehículos autónomos capaces de recorrer caminos a voluntad fueron los auténticos heraldos de lo que un siglo más tarde se convirtió en la edad del automóvil.

Eso sucedía en Europa, claro, donde el locomóvil intentaba competir con los ya bastante extendidos medios ferroviarios pero, en España, todo estaba en pañales. Hacia 1860 ni siquiera el ferrocarril había despegado, por ello sorprende enormemente que un aventurero soñador como fue Pedro de Ribera se empeñara en circular por los caminos, entre Valladolid y Madrid, a bordo de un primitivo automóvil, el locomóvil Castilla, una máquina adquirida en Inglaterra que llegó a nuestras tierras para sembrar el asombro allá por donde circulaba.

Los locomóviles

Queda claro que un locomóvil venía a ser una máquina para transporte similar a una locomotora pero pensada para circular por caminos y carreteras, no por raíles. Su utilidad se encontraba, precisamente, en los problemas que los ferrocarriles comenzaban a crear. Aquellos lugares a los que llegaba el camino de hierro, carísimo de construir, se convertían en auténticos oasis de desarrollo. Por el contrario, allá donde los trenes no iban a llegar, pasaban a ser islas olvidadas. Construir vía era caro, ciertamente, y por ello no se podía tejer la trama de vías en todas partes. Para mantener comunicadas esas islas olvidadas por el ferrocarril se pensó en algo mejor que una diligencia, así pues, serían los locomóviles los ferrocarriles que darían vida a líneas de comunicaciones interiores allá donde el tren no se acercaba.

Nunca lograron su objetivo, pero se puso mucho empeño en intentar lograrlo. Los locomóviles eran vistos como la evolución lógica del coche de caballos, capaces de moverse con agilidad por los caminos tal y como sucede hoy con las líneas de autobús, por ejemplo. Ya se empleaban grandes máquinas de vapor en algunas tareas agrarias y como maquinaria en la construcción de caminos pero el peso de esos monstruos hacía que prácticamente ninguna carretera pudiera soportar el tránsito de algo así. En 1846 el locomóvil de James Boydell había intentado superar el problema del peso de la máquina con ingenioso sistema que iba "colocando" pequeños raíles al paso de las ruedas, retirándolos al paso de las mismas. Era algo así como un tren que autocontenía su propia vía, por lo que fue conocido como el "ferrocarril sin fin". Aunque esas máquinas llegaron a tener cierto éxito, y fueron incluso precursoras de los tanques de guerra, tenían graves problemas a la hora maniobrar.

El locomóvil Castilla

En pleno auge de los locomóviles en Europa, fue enviado a Gran Bretaña un joven e idealista ingeniero español que atendía al nombre de Pedro de Ribera. Allí, estudió con detalle los diversos tipos de locomóvil existentes, todo ello con la intención de importar un modelo válido para los caminos españoles. Por desgracia, es muy poco lo que se conoce de Pedro de Ribera al margen de su labor técnica y profesional. Parece ser que era originario de Tortosa, en Tarragona, pero poco más datos biográficos han llegado hasta nuestros días.

Una vez elegido el modelo de locomóvil ideal, Pedro organizó el transporte de una de esas máquinas desde Inglaterra hasta el puerto de Santander. Corría el mes de octubre de 1860 y, una vez con el ingenio en tierra, quedaba un problema que solucionar, a saber, ¿cómo llegar hasta Madrid? Vale, era un locomóvil ¿no es así? Pues, en ese caso, no habría más que circular con él por caminos y asunto solucionado. Pero la realidad era tozuda y los caminos cántabros no eran nada adecuados para acoger a un monstruo de metal como aquella máquina, por ellos circulaban infinidad de carruajes y la aventura parecía demasiado peligrosa.

Se decidió transportar al locomóvil por ferrocarril hasta Valladolid. La llegada de esta novedad a la capital castellana fue todo un acontecimiento. ¡Una locomotora para caminos! ¿Qué locura era aquella? En Valladolid, desembarcó la extraña máquina, reluciente al sol, orgullosa podría decirse, tanto como se mostraba el propio Pedro de Ribera. Allí estaba, lista para su gran aventura, una máquina dotada de una armadura de hierro, con una gran caldera horizontal y varios juegos de ruedas, que mostraba en su lateral el nombre con el que había sido llamada: Castilla. Las ruedas eran de metal, pero sin el sistema de "ferrocarril sin fin". Los dos juegos de ruedas posteriores, con más de dos metros de diámetro cada una, poseían tracción ajustable dependiendo de las condiciones del camino. En la parte posterior de la máquina se hallaban los depósitos de agua y carbón, así como el espacio en el que viajaban dos operarios que alimentaban la caldera. En el frontal se localizaba todo un "puente de mando", con dos ruedas más pequeñas y una especie de timón que permitía guiar la máquina a voluntad. La máquina de vapor era idéntica a la presente en una locomotora convencional, pero para evitar desastrosas consecuencias llevaba instalada una reductora de potencia que impedía que el monstruo saliera poco menos que saltando sin control.

Las prestaciones puede que no nos parezcan gran cosa hoy día pues con apenas una potencia de 12 CV y una velocidad en llano de unos 10 kilómetros por hora, no se podía decir que fuera un rayo. Sin embargo, para las condiciones del terreno y, sobre todo por seguridad, aquello era toda una hazaña. Además, el ingenio tenía una capacidad de arrastre de carga sorprendente: ¡hasta 20 toneladas! Ningún transporte animal podía competir con aquello. Y, precisamente, la idea era establecer rutas de transporte de materiales pesados, más que de pasajeros.

De Valladolid a Madrid

El objetivo final del Castilla era Madrid, ahora bien, había que probar la máquina con cuidado antes de emprender el viaje. Por ello, fueron las calles de Valladolid las primeras que vieron circular en España a un automóvil. Las primeras pruebas, tras montar la máquina, partieron de la estación de ferrocarril, por el borde exterior de la ciudad, hasta la dársena del Canal de Castilla y, de ahí, hasta Zaratán. Los ensayos posteriores se llevaron a cabo desde el Canal, pues la concesionaria de explotación de esa vía de comunicación estaba muy interesada en conseguir un locomóvil para mover grano entre las barcazas y los almacenes.

Finalmente, a las tres de la tarde del día 30 de octubre de 1860, el Castilla comenzó a circular hacia Madrid. Ante Pedro de Ribera y sus compañeros de viaje se extendía una complicada ruta de más de 250 kilómetros que tardaron dieciocho días en recorrer. Las carreteras castellanas se encontraban en un estado bastante bueno, mucho mejores que las montañesas por las que inicialmente habían pensado circular desde Santander. La ruta elegida recorría importantes villas como Rueda, Medina del Campo o Arévalo, cosa que no se hacía por capricho. Se trataba de grandes centros de economía agraria en los que se pretendía conseguir clientes para el locomóvil, pensando en el transporte de materiales en condiciones mucho más ventajosas a como se hacía con la tradicional tracción animal. Por otra parte, la ruta estaba pensada para seguir en lo posible paralela al ferrocarril, con el objeto de tener cerca suministro de carbón cuando fuera necesario.

La ruta por tierras castellanas no supuso ningún problema, la máquina se comportó de manera magnífica pero, claro está, eran terrenos relativamente llanos. ¿Qué sucedería al llegar a los valles y sierras de Guadarrama? No había túneles, ni caminos fáciles, la barrera parecía peligrosa. Para complicar más el panorama, nunca se había intentado nada parecido. En Inglaterra o Francia todas las rutas de transporte con locomóvil circulaban por llanura, ¿qué sucedería al enfrentarse a terribles desniveles en carreteras de montaña? Pero no hubo grandes contratiempos, el locomóvil Castilla superó la gran barrera y, el 18 de noviembre de 1860, cayendo la tarde, los madrileños pudieron contemplar asombrados cómo una rugiente bestia de metal entraba en la Corte cruzando la puerta de Segovia. Misión cumplida, el viaje había sido un éxito. Y, así, el primer automóvil que circuló por Madrid, completó a lo largo de las últimas semanas de 1860 y las primeras del año siguiente diversas rutas de prueba, asombrando nuevamente a los madrileños. Cada vez con más osadía, llegó a aumentar su velocidad en esas rutas, dejando atrás a los carruajes.

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El locomóvil de Pedro de Ribera fue visto de nuevo en Asturias, hacia 1862, donde realizó pruebas de transporte de carbón. Más tarde, el inquieto ingeniero alumbró en Madrid una segunda máquina, montada con piezas que había traído de Inglaterra y con modificaciones personales surgidas de la experiencia del viaje desde Valladolid. Ese locomóvil, llamado Príncipe Alfonso, en honor del futuro Alfonso XII, contenía gran cantidad de innovaciones únicas. Sin embargo, pese a haber realizado pruebas de todo tipo y de no haber sufrido contratiempos de mención en todos sus viajes con los locomóviles, Ribera no logró el éxito que esperaba. Sí, al pasar por calles y pueblos todo era admiración y asombro, pero los industriales de la época no estaban tan convencidos y no logró contratos para transporte de materiales pesados. Así, nuestro genial visionario decidió abandonar la aventura del locomóvil para llevar una vida más tranquila pero muy exitosa en el sector del ferrocarril. Sus "locuras" mecánicas de juventud se olvidaron pronto, tanto que hubo de pasar más de un siglo y medio para que fueran recuperadas, en una época en la que los automóviles se han convertido en los auténticos dueños del paisaje urbano y de las carreteras, un futuro con el que Pedro de Ribera soñó cuando surcaba los caminos castellanos a bordo de su rugiente fiera de metal y vapor.

jueves, 27 de febrero de 2014

Las insolitas cifras del Ser Humano



1. 40 millones de espermatozoides



El número total de espermatozoides en la eyaculación debe ser al menos de 40 millones aproximadamente, de los cuales generalmente solo uno fecunda al óvulo.


2. 200.000 kilómetros de venas



Por nuestro cuerpo discurre toda una red de carreteras y autopistas por donde corren aproximadamente 5 litros de sangre.


3. 170 kilómetros por hora



Es la velocidad del estornudo. Concretamente, la velocidad que alcanza la saliva cuando estornudamos. Y es que segregamos 1 litro de saliva al día, lo suficiente para llenar una botella


4. 3 millones de cabellos



Producimos esta cantidad en toda una vida, teniendo en cuenta que cada pelo vive unos 4 años. Los cabellos crecen una media de 0,35 milímetros al día, lo que supone 12,8 centímetros anuales.


5. 0,9 segundos de reacción al dolor



En el tiempo que tarda la piel en transmitir al cerebro una señal dolorosa. Nuestro manto cutáneo, extendido, ocuparía una superficie de 1,5 metros cuadrados


6. 440.000 millones de células



Son las que el organismo humano va perdiendo en un día, que se reemplazan enseguida. Tenemos alrededor de 100 billones de células. Es decir, que nos renovamos constantemente


7. 4 toneladas de excrementos



El ser humano produce una media de 150 gramos de heces al día, lo que al cabo de una vida supone cerca de 4 toneladas.


8. 540 litros de orina al año



La evacuación líquida se cifra en unos 540 litros de orina al año, consumiendo una media de 1,5 litros diarios de agua.


9. 90 trillones de bacterias



En nuestro organismo viven 90 trillones de bacterias. Cada día los humanos vertemos a través de las heces mas de 15 gr. de bacterias.
En un beso apasionado se transmiten 42 millones de microbios por ambas partes.
Durante el acto sexual, el intercambio bacteriano, es multimillonario, y se transmiten hasta 250 virus y bacterias diferentes.



10. 650 músculos para 206 huesos



De huesos, curiosamente, alrededor de la mitad se centran en las manos y los pies. Pero en realidad nacemos con 300 huesos: 94 de ellos se sueldan entre sí a lo largo de la infancia.

jueves, 20 de febrero de 2014

Estudiar un Grado de Informatica en la UNIR


Existen muchas y buenas razones por las que estudiar un Grado Informática es una buena idea, y de forma resumida te exponemos las principales:

- La informática forma parte de todo lo que hacemos. Los computadores y la tecnología asociada se encuentran prácticamente en todo lo que forma parte de nuestras vidas, desde los coches que conducimos a las películas que vemos , pasando por el modo en que las empresas y la administración se relacionan con nosotros. El comprender las diferentes dimensiones de la informática es parte del conjunto de capacidades necesarias para una persona formada en el siglo XXI.
- La experiencia en cuestiones informáticas permite resolver problemas complejos y que constituyen un desafío. La Informática es una disciplina que proporciona satisfacciones e interesantes posibilidades para un gran número de personas, sin importar sus intereses. 
- La Informática permite hacer una cambio positivo en el mundo que nos rodea.
- La Informática proporciona diversos tipos de lucrativas carreras profesionales. Los trabajos de Informática están entre los mejor pagados y proporcionan la más alta satisfacción en el trabajo.
- La experiencia en Informática sirve de ayuda, incluso aunque este no sea la parte principal del trabajo. Tener un grado en Informática proporciona unos conocimientos conceptuales sobre resolución de problemas y pensamiento lógico que servirán como ventaja competitiva en la carrera profesional, sea cual sea el ámbito en la que ésta se desarrolle.
- La Informática ofrece grandes oportunidades de creatividad e innovación.
- La informática incentiva el trabajo colaborativo pero también el esfuerzo individual. La informática se centra a menudo en equipos que requieren personas con diferentes capacidades; sin embargo, hay también espacio para la individualidad y la imaginación.
- Las oportunidades futuras en informática no tienen fronteras.

Si todas esta razones te han convencido, te recomendamos que estudies en un centro de referencia como es la Universidad Internacional de la Rioja UNIR

viernes, 7 de febrero de 2014

El Gato negro: La historia de su maldición


Un Gato Negro es simplemente un Gato Negro



El gato negro es considerado desde el inicio de los tiempos como un animal mágico.

En la Edad Media sin embargo, se relacionó a los gatos negros con la brujería (se decía que los gatos negros eran brujas transformadas en tales) motivo por el cual los gatos negros (y gatos en general) eran perseguidos, cazados, metidos en sacos y quemados en hogueras, y les cortaban las cabezas.

Sin embargo no siempre fueron símbolo de mala suerte. 

En Egipto se los consideraba animales sagrados ya que estaban relacionados con el culto a la diosa Bastet. En la Inglaterra victoriana se consideraba que si unos novios recién casados se encontraban con un gato negro, esto simbolizaba prosperidad en el matrimonio. 


Y los marineros creían que tener un gato a bordo les traería buena suerte. Más aún sus mujeres solían tener uno en casa, ya que esto parecía “asegurar” que sus maridos volverían sanos y salvos a sus casas después de la travesía.

Históricamente, los gatos negros fueron asociados simbólicamente a brujería y al mal. 

En la tradición hebrea y babilónica, los gatos se comparan a serpientes, arrolladas en un hogar.

El gato era adorado en Egipto y matar a uno era considerado un crimen capital. Cuando el gato de una familia egipcia moría, se momificaba y la familia se ponía de luto. 


Los romanos también consideraba el gato sagrado e introdujeron el animal en Europa. En Europa, excepto en Italia, España, Serbia yMontenegro, un gato negro que cruza su trayectoria se considera buena suerte; sin embargo, fueron vistos por la iglesia como asociados a las brujas. 

Los gatos negros (y a veces, otros animales del mismo color o incluso blancos) se temía que fueran los familiares de brujas.


En el siglo XVII, el gato comenzó a ser asociado a la brujería en muchas áreas del mundo. 

El gato negro fue visto generalmente como buena suerte; sin embargo, en los EE. UU. y zonas de Europa (e.j. España), que mantuvieron cazas de brujas, la asociación con las brujas los hizo ser considerados como portadores de mala suerte. 

En Escocia, un gato negro extraño en el porche es una muestra de futura prosperidad. En Irlanda, cuando un gato negro cruza la trayectoria de una persona a la luz de la luna, significa que va a haber una enfermedad epidémica. 


En Italia desde hace cientos de años se cree que si un gato negro se pone en la cama de una persona enferma, esa persona morirá. 


Hace muchos años en Inglaterra, las esposas de los pescadores mantenían gatos negros en sus hogares mientras que sus maridos salían al mar en sus barcos de pesca, creyendo que evitarían que ocurriera algún peligro a sus maridos mientras estaban ausentes. 


Las supersticiones alrededor del gato negro son algunas de las supersticiones más extensamente conocidas y populares.

En lugares donde no se practicó caza de brujas, los gatos negros conservaron su imagen de buena suerte; todavía se consideran así en Gran Bretaña e Irlanda.

No obstante en otras culturas como la checa, la rumana, especialmente en la región histórica de Moldavia, y en la India, una de las supersticiones más extendidas es que los gatos negros que cruzan su trayectoria representen mala suerte, a pesar del hecho de que estas regiones nunca fueron afectadas por cazas de brujas o antipaganismo.


domingo, 12 de enero de 2014

20 curiosidades sobre la cerveza


La cerveza, la caña, la birra, la rubia, la morena, el zumo de cebada y el doble. O el tercio. A la cerveza ya la conocemos, eso lo sabemos de sobra, pero todavía hay muchas cosas que nos quedan por descubrir. En concreto hemos recopilado 20, aunque sabemos que pueden existir miles de secretos sobre ella. 

1. Según Benjamin Franklin 'La cerveza es la prueba de que Dios nos quiere'. Ahí es nada. 

2. Las recetas más antiguas de cerveza se remontan a 5.000 años atrás. Se guardan en forma de canciones. 

3. La cerveza más antigua que servía en recipientes de arcilla estaba adornada con una mujer de pechos prominentes que incitaba al alcohol diciendo: 'Bebe la cerveza Ebla, la cerveza para aquellos con corazón de león'. 

4. Las primeras profesionales en la fabricación de cerveza eran mujeres. Auténticas cerveceras. 

5. Los lúpulos (plantas para la fabricación de la cerveza) son de la misma familia que las plantas de marihuana.

6. En el 2.000 aC está datado el primer accidente de conducción por motivos de consumo de cerveza. En Antiguo Egipto. Pero antes las penas eran distintas, el causante del accidente fue crucificado en la puerta de la taberna en la que se emborrachó. 

7. Cuando los cerveceros británicos intentaron mandar a India el primer cargamento de cerveza, durante el largo viaje el zumo de cebada se puso malo. Tanto es así que comenzaron a añadirle más alcohol y más lúpulos haciendo que se conservara mejor. El caso es que cuando llegó a la India ya se había creado un 'nuevo estilo de cerveza' llamada 'Pale Ales (IPAs)'.

8. Hay más de 400 tipos de cerveza en el mundo y los belgas (aún siendo un país pequeño) son los que más marcas de cerveza tienen en el mundo. 

9. La cenosillicaphobia es el temor-fobia a un vaso de cerveza vacio.

10. La cerveza más cara del mundo cuesta 1.000 dólares por botella. Solo se vende en un bar en Londres llamada Bierdrome y se llama Vielle Bon Secours. 

11. La revolución de la agricultura empezó porque la gente necesitaba maneras de fabricar más cerveza más rápido. Lo que contribuyó a la creación de inventos tales como las ruedas, el arado o los sistemas de riego. 

12. La fábrica de cerveza más antigua del mundo es la 'Bayerische Staatsbrauerie Weihenstephan' al lado de Munich, del año 1040.

13. La cerveza contiene casi todos los minerales que necesitamos para sobrevivir. En la Edad Media se recomendaba muchísimo en las dietas, se bebía cerveza para sobrevivir. Además, la cerveza no tenía edad. Los niños también consumían cerveza dado que aportaba mucha energía y nutrientes. 

14. La cerveza te hace más inteligente. Un estudio del 'New England Journal of Medicine' examinó que las mujeres que bebían moderadamente tenían mejores funciones cognitivas que aquellas que no bebían ni una gota. 

15. Históricamente la cervecería estaba considerada como una tarea muy importante asociada a las mujeres. En el Perú antiguo las cerveceras eran consideradas staff de élite. Las cerveceras tenían que ser de la nobleza o extremadamente guapas. 

16. En el antiguo Egipto los hombres tenían prohibido vender y fabricar cerveza. 

17. República Checa es el país que más cerveza bebe por habitante. Sin embargo, en los últimos dos años, China bebe cerveza más cerveza que ningún otro país, además es el país que más crece en este sentido. 

18. Una de las leyes más antiguas en el mundo está relacionada con la cerveza. El Rey Hummurabi de Babilonia decretó que cada persona tenía que beber una ración diaria que dependería de su estatus social. 

19. En el siglo XIX las mujeres alemanas en lactancia bebían 7 pintas de cerveza cada día. Creían que era mejor para amantar a los bebés.

20. Las primeras latas de cerveza datan de 1935. El consumo de cerveza en casa se hizo mucho (pero que mucho) más fácil.

lunes, 30 de diciembre de 2013

La bofetada que cambió la historia de España


La Historia de la humanidad está plagada de pequeñas y, en muchos casos, poco conocidas anécdotas que han tenido una gran influencia en los acontecimientos posteriores. El caso de España no iba a ser una excepción, donde una simple bofetada desencadenó las tres guerras civiles que sacudieron el país en el siglo XIX.

Todo sucedió cuando en septiembre de 1832, Francisco Tadeo Calomarde, ministro de Gracia y Justicia de Fernando VII consiguió que el enfermo rey firmase un documento que restauraba la Ley Sálica. Esta decisión habría supuesto que, a la muerte del rey, habría accedido al trono su hermano Carlos María Isidro de Borbón, en lugar de su hija Isabel.

Tras conocer la noticia, Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias, hermana de la reina María Cristina de Borbón, y a su vez casada con el hermano menor del rey, se presentó en la corte decidida a cambiar la situación. Unos meses después de su llegada, la infanta aprovechó una breve mejoría del agonizante rey para conseguir que firmase un real decreto que abolía definitivamente la Ley Sálica.

Alertado de la maniobra de Luisa Carlota de Borbón, Calomarde se presentó en las estancias reales y trató de arrebatar el decreto de las manos de la infanta. Sin embargo, ella le contestó con unas sonoras bofetadas. Ante el pasmo de la reina y los cortesanos que habían sido testigos de la ofensa, el ministro respondió con una frase que ya ha pasado a la historia: «manos blancas no ofenden». Lejos de dejar correr el incidente, hay quien asegura que Luisa Carlota le respondió «pero hacen daño».

El resto, ya es historia bien conocida. Tras este suceso, Fernando VII no volvió a recuperar la consciencia y el decreto de abolición se promulgó el 31 de diciembre de 1832, lo que convertía a su hija Isabel en la futura reina de España.

El infante Carlos se negó a reconocer a Isabel como Princesa de Asturias, por lo que fue desterrado a Portugal, donde se proclamó rey como Carlos V con el apoyo de los «apostólicos», que desde entonces serán llamados «carlistas».

Tras la muerte de Fernando VII, el 29 de septiembre de 1833, su hija de tres años se convirtió en Isabel II de España bajo la regencia de su madre María Cristina, hecho que dividió al país y dio comienzo a la Primera Guerra Carlista.

Por su parte, Luisa Carlota de Borbón acabó distanciándose de su hermana María Cristina tras participar en varias intrigas encaminadas a conseguir casar a dos de sus hijos con las hijas de la reina regente. Exiliada en París, financió diversos libelos publicados en Madrid y destinados a criticar a su hermana.

Finalmente, y pese a la oposición de María Crisitina, el 10 de octubre de 1846, Isabel II contrajo matrimonio con su primo hermano Francisco de Asís de Borbón, tercer hijo de Luisa Carlota. Sin embargo, la infanta,que había fallecido dos años antes a los 39 años, no pudo ser testigo de la ceremonia que ponía punto y final a un plan iniciado trece años atrás con una simple bofetada.