viernes, 16 de agosto de 2013

Kit para tejer de WE ARE KNITTERS


Tejer es una actividad que además de relajante y divertida, nos va a permitir confeccionarnos nuestras propias prendas, totalmente personalizadas y a nuestro gusto. Estamos hablando de una hábito o afición que, aunque viene de nuestras abuelas, hoy día practica mucha gente joven. Tejer es una bonita afición que además tiene un buen resultado final cuando puedes tejer una bufanda para regalar a un amigo en el día de su cumpleaños. 

Tanto si eres un principiante que está aprendiendo sus primeros pasos en el mundo de tejer, como si eres un consumado experto en el tema, hoy nos gustaría recomendarte los kit de tejer de la web WE ARE KNITTERS. Se trata de una tienda online con una gran experiencia en este campo y dedicada en exclusiva a ofrecerte todo lo necesario para practicar esta afición.

Estos kits están compuestos por todo lo necesario para poder tejer tus propias prendas, incluyendo los ovillos de lana, las agujas y los patrones, para que puedas confeccionarte todo tipo de prendas, desde bufandas hasta jerseys.

Además, en su web te van a ofrecer video tutoriales para que puedas aprender y resolver todas tus dudas al respecto, tanto para usuarios básicos como avanzados.

A partir de pedidos de 70 € tienes envíos gratuitos, y actualmente cuentan con una promoción muy interesante, y es que por invitar a tus amigos a visitar la tienda online, puedes ganar 10 € de descuento para tu próxima compra. 


martes, 6 de agosto de 2013

Las 30 muertes más inusuales del presente siglo XXI


Una lista de algunas de las muertes más extrañas que han sido documentadas en lo que va de siglo XXI. Crueles, impactantes, desafortunadas,... algunas son hasta difíciles de creer. Se advierte que algunas son muy desagradables.


1. Hitoshi Nikaidoh (2003)


Dr. Hitoshi Nikaidoh, cirujano, fue decapitado en el Hospital Christus St. Joseph de Houston, Texas, el 16 de agosto de 2003. Cuando Nikaidoh se disponía a entrar en un ascensor, según un testigo que estaba dentro del mismo, las puertas se cerraron en ese momento atrapando su cabeza dentro y dejando el resto de su cuerpo fuera. Hallaron su cabeza en el ascensor, seccionada justo por encima de la mandíbula inferior. La investigación del suceso reveló que el cableado eléctrico instalado por la empresa de mantenimiento varios días antes no era correcto y no ofrecía garantías.



2. Erika Tomanu (2006)


Erika Tomanu, una niña de 7 años de Saitama, Japón, murió al ser absorbida por un agujero de succión de la piscina de un parque acuático. La rejilla que cubría la entrada se había soltado y los bañistas habían avisado a los socorristas del hecho, pero estos consideraron en ese momento que permanecer en el agua era seguro. La pequeña fue succionada por la cabeza y quedó encajada a más de 10 metros de profundidad debido a la fuerza de la bomba. El equipo de salvamento tardó más de 6 horas en sacarla y se vió obligado a romper el hormigón para poder acceder a ella.



3. Bernd-Jürgen Brandes (2001)


Bernd-Jürgen Brandes, alemán, fue voluntariamente acuchillado y en parte comido por Armin Meiwes (más tarde conocido como el Caníbal de Rothenburg). Brandes había contestado un anuncio que Meiwes había colgado en Internet donde buscaba a alguien que estuviera dispuesto a hacerlo. Brandes explicitó en el contrato que deseaba ser asesinado y comido.



4. Gregory Biggs (2001)


Gregory Biggs, un sin techo de Forth Worth, Texas, fue golpeado por un coche que conducía Chante Jawan Mallard, que esa noche había estado bebiendo y tomando drogas. El torso de Biggs había quedado atrapado en el parabrisas del coche, ocasionándole graves heridas pero no mortales todavía. Mallard condujo hasta su casa y dejó el coche en el garaje con el cuerpo de Biggs incrustado en su parabrisas. Mallard visitaba a Biggs repetidamente y no paraba de pedirle perdón por haberlo atropellado. Biggs murió varias horas después. Chante Mallard fue sentenciada a 50 años de prisión. La película Stuck se basa en estos hechos.



5. Brian Douglas Wells (2003)


Brian Douglas Wells, un repartidor de pizzas de Erie, Pennsylvania, murió al detonarse un explosivo que tenía atado al cuello. Wells había sido atrapado por la policía tras robar un banco, y se defendió alegando que tres personas le habían obligado a hacerlo colocándole una bomba alrededor del cuello que detonarían si se negaba. Más tarde, la bomba explotó, matándole. En 2007, la policía comunicó que Wells estaba implicado en la planificación del robo junto con otras 2 personas.



6. Jennifer Srange (2007)


Jennifer Strange, mujer de 28 años de Sacramento, murió de hiperhidratación cuando intentaba ganar una consola Nintendo Wii en el concurso "Hold Your Wee for a Wii" ("Aguanta el pipí por una Wii" ) de la emisora de radio KDND 107.9. El concurso requería beber grandes cantidades de agua sin orinar. Según la autopsia, Strange bebió más de 7 litros y medio en un corto espacio de tiempo.


7. Doug McKay (2003)


Doug McKay, un operario estadounidense, murió en un parque de atracciones del condado de Island cuando su brazo quedó atrapado en uno de los vagones de una montaña rusa mientras ponía lubricante en uno de los raíles. La atracción se puso en marcha en ese momento y lo lanzó por los aires unos 12 metros antes de caer y aterrizar sobre un vallado.



8. Kenneth Pinyan (2005)


Kenneth "Mr. Hands" Pinyan, de Gig Harbor, Washington, murió de peritonitis aguda tras recibir voluntariamente penetración anal por parte de un semental, situación que ya había repetido en anteriores ocasiones sin sufrir heridas. Pinyan retrasó su visita al hospital durante muchas horas por la vergüenza de tener que explicar sus lesiones a los médicos. El caso provocó un proceso de criminalización de la zoofilia en Washington. Esta historia se narra en el premiado documental Zoo (2007).



9. Abigail Taylor (2008)


Abigail Taylor, de 6 años de edad, murió nueve meses después de que varios de sus órganos internos fueran parcialmente succionados al sentarse sobre un drenaje de piscina que bombeaba demasiado fuerte. Los cirujanos transplantaron sus intestinos y su páncreas. Lamentablemente, la pequeña sucumbió a un extraño cáncer relacionado con el transplante.



10. Phillip Quinn (2004)


Phillip Quinn, un joven de 24 años de Kent, Washington, murió cuando intentaba calentar la bombilla de una lámpara de lava en una estufa de su cocina mientras observaba de cerca. El calor aumentó la presión en la bombilla hasta que explotó, esparciendo trozos de cristal con la fuerza suficiente como para que uno le atravesara el pecho. El fragmento le alcanzó el corazón, matándolo. Las circunstancias de su muerte fueron analizadas en 2006 en un episodio de la popular serie científica MythBusters (Cazadores de mitos).



11. Jonathan Campos (2009)


Jonathan Campos, un marinero acusado de asesinato, se suicidó en su celda de Camp Pendleton, San Diego, llenándose la boca de papel higiénico hasta que se asfixió.



12. Gayle Laverne Grinds (2004)


Gayle Laverne Grinds, mujer de 39 años, murió tras pasar 6 años, según cuentan, viviendo en su sofá, lo que le llevó a pesar cerca de 218 kilos. El juez de instrucción declaró la obesidad mórbida como causa de la muerte.



13. Steve Irwin (2006)


Steve Irwin, célebre en la televisión australiana y naturalista conocido como "Crocodile Hunter" (Cazador de cocodrilos), murió cuando su corazón fue empalado por la punta de un pez-raya mientras filmaba un documental titulado "Ocean's Deadliest" ("Los más mortíferos del oceano" ) en el gran arrecife de coral de Queensland.



14. Vincent Smith II (2009)


Vincent Smith II, un empleado de la fábrica de chocolate Cocoa Services de Campden, New Jersey, estaba cargando trozos de chocolate crudo cuando resbaló y cayó dentro de un enorme tanque lleno de chocolate a 50 grados, donde una de las palas de mezcla lo dejó sin conocimiento. Smith estuvo atrapado en el tanque durante 10 minutos hasta que pudieron sacarlo. Fue declarado muerto poco después.



15. Jimmy Zámbó (2001)



El cantante húngaro Jimmy Zámbó se disparó accidentalmente en la cabeza cuando intentaba demostrar que a la pistola que había disparado momentos antes ya no le quedaban balas. Sacó el cargador, que estaba vacío, y disparó. Había olvidado la bala en la recámara.



16. Michael Colombini (2001)


Michael Colombini, un niño de 6 años de Croton-on-Hudson, New York, murió en el Centro Médico Regional de Westchester golpeado por un tanque metálico de oxígeno de 3 kilos mientras le hacían unas pruebas dentro de una máquina de resonancias magnéticas. Columbini empezó a tener problemas para respirar dentro de la máquina. Un técnico fue a por una bombona portable de oxígeno pero cuando la acercó al campo magnético de la máquina salió despedida de sus manos y golpeó al chico en la cabeza.



17. Timothy Treadwell (2003)


Timothy Treadwell, un ecologista americano que vivió rodeado de osos durante trece veranos en una remota región de Alaska, y su novia Amie Huguenard, fueron atacados y parcialmente devorados por un oso. Una videocámara que habían encendido momentos antes del ataque consiguió capturar el audio de sus muertes. El documental de Werner Herzog, Grizzly Man, trata sobre Treadwell y su muerte.



18. Sergey Tuganov (2009)


Sergey Tuganov, un ruso de 28 años, se apostó con dos mujeres que sería capaz de mantener relaciones sexuales con las dos durante 12 horas sin parar. Unos minutos después de ganar la apuesta (4300 dólares), sufrió un ataque al corazón y murió. Se sospecha que el ataque al corazón fue debido a que Tuganov ingirió un bote entero de Viagra una vez que la apuesta fue aceptada.



19. Lee Seung Seop (2005)


Lee Seung Seop, surcoreano de 28 años, se desplomó por la fatiga y murió después tras pasar 50 horas consecutivas en un cibercafé jugando al videojuego Starcraft online.




20. Gerald Mellin (2008)


Gerald Mellin, empresario británico, se suicidó atando el extremo de una larga soga a su cuello y el otro extremo a un árbol. Se subió entonces a su Aston Martin DB7 y condujo por la avenida principal de Swansea hasta que la soga lo decapitó. Supuestamente, lo hizo como venganza hacia su ex-mujer por haberlo abandonado.



21. David Phyall (2008)


David Phyall, de 50 años, era el último residente que quedaba en un bloque de edificios que iba a ser demolido en Bishopstoke, Inglaterra. Phyall se cortó la cabeza con una motosierra porque consideraba injusto que lo obligaran a marcharse.



22. Alexander Litvinenko (2006)


Alexander Litvinenko, un ex-oficial del servicio de seguridad ruso y más tarde escritor y disidente, murió tras ser envenenado con polonio-210, causándole el síndrome de radiación aguda (ARS). Es el primer caso conocido de envenenamiento provocado de esta manera.



23. Humberto Fernandez (2007)


Humberto Hernandez, joven de 24 años residente en California, murió al ser golpeado en la cara por una boca de incendios mientras paseaba por una acera. Un coche que pasaba por allí tuvo un reventón y se subió bruscamente a la acera, golpeando la boca de incendios. La presión del agua lanzó la boca de 90 kilos hacia Hernandez con la suficiente fuerza como para matarlo.



24. Kevin Whitrick (2007)


Kevin Whitrick, un hombre de 42 años, se suicidó ahorcándose en directo desde una webcam mientras chateaba por Internet.



25. James Mason (2008)


James Mason, de Chardon, Ohio, murió de insuficiencia cardíaca tras ser obligado a hacer ejercicio por su esposa en una piscina pública. La cinta de video de la piscina mostró como Christine Newton-John empujó a su marido 43 veces evitando que saliera de la piscina. Newton-John fue declarada culpable por homicidio imprudente.



26. Surinder Singh Bajwa (2007)


Surinder Singh Bajwa, teniente de alcalde de Delhi, India, recibió una patada de un macaco Rhesus en su casa y cayó desde el balcón de un primer piso, sufriendo serias heridas en la cabeza que le provocaron la muerte más tarde.



27. Martin Cassidy (2009)


Martin Cassidy, cómico de 44 años de Blackburn, Inglaterra, murió de asfixia ocasionada por respirar grandes cantidades de óxido nitroso (gas de la risa) mientras miraba pornografía en su portátil, según el juez de instrucción. El juez decretó el caso como "muerte accidental".



28. Diana Durre (2009)


Diana Durre, de Chambers, Nebraska, murió después de que un letrero de Taco Bell de 23 metros cayera encima del camión donde ella estaba. El mástil se rompió a unos 4 metros y medio del suelo debido a los fuertes vientos. El letrero cayó justo encima de la cabina. Diana había quedado con una pareja de Wyoming para venderles unos perros. La policía declaró que habían quedado en North Platte, Nebraska, sobre la 1 de la tarde, "justo debajo del gran letrero de Taco Bell".



29. Shanno Khan (2009)


Shanno Khan, una estudiante de 11 años de la India, murió tras ser obligada por su profesor a permanecer de pie fuera de las clases, en el calor abrasador de Nueva Delhi, como castigo por no hacer los deberes.



30. Brittanie Cecil (2002)


Brittanie Cecil, una joven estadounidense de 13 años aficionada al hockey, murió 2 días después de ser golpeada en la cabeza por un disco que había disparado Espen Knutsen en un partido entre los Columbus Blue Jackets y los Calgary Flames en el Nationwide Arena de Columbus, Ohio. 

domingo, 21 de julio de 2013

El incidente del Laconia

El 12 de Septiembre de 1942, el U-156, un submarino Clase IXC bajo el mando del Korvettenkapitan Werner Hartenstein, se vio envuelto en un incidente que tendría graves repercusiones para el desarrollo de la guerra submarina.

El capitan Hartenstein (centro) reunido con su tripulación al inicio de una patrulla.

Por la tarde de aquel día, el U-156 encontró al Laconia, un barco de pasajeros de 20.000 toneladas perteneciente a la Cunard, que había partido de Inglaterra el día 1 de Septiembre con destino Ciudad del Cabo, navegando en solitario a unos 400kms al noreste de la Isla Ascensión. El barco era una presa perfectamente legal, ya que era empleado como transporte de tropas y estaba armado con dos cañones de 4,7", seis cañones antiaéreos de 1,5" y cuatro antiaéreos Bofors. Por si cabía alguna duda, el Laconia estaba oficialmente registrado como un Crucero Mercante Armado.




Imagen del Laconia

Lo que Hartenstein no sabía era que junto a unos pocos cientos de militares británicos, el barco transportaba a cerca de 1.800 prisioneros de guerra italianos y a un pequeño número de mujeres y niños. El U-156 procedió a atacar a su blanco, y poco después de las 10 de la noche, el Laconia fue alcanzado por dos torpedos. Inmediatamente se mostró como obvio que el barco no podría aguantar a flote por mucho tiempo, y se dio la orden de abandonarlo.




Mapa mostrando la ubicación del Laconia al ser atacado por el U-156

Los U-Boote tenían instrucciones, cuando fuera posible, de intentar identificar al capitán u otro oficial responsable de los barcos atacados, con el fin de al menos identificar de forma correcta al barco. El capitán Haternstein puso proa hacia la nave que se hundía, y quedó impresionado al darse cuenta del gran número de aliados italianos que había entre los supervivientes, pero aún se asombró más al comprobar que entre ellos también había mujeres y niños. Justo después del ataque, a las 22:22, el Laconia había enviado el siguiente mensaje:

"SOS SOS 0434 Sur/1125 Oeste Laconia torpedeado SOS SOS…"

Haternstein era consciente del peligro que corrían tanto su tripulación como su barco, permaneciendo en esas aguas en las que pronto podían aparecer barcos o aviones enemigos que hubieran recibido la transmisión del Laconia. Pero por otra parte, no podía abandonar a su suerte a todas aquellas personas. En cuanto comenzaron a recoger supervivientes y a acomodarlos en la cubierta del submarino, Haternstein ordenó enviar la siguiente transmisión codificada, a las 01:25 del 13 de Septiembre, al Alto Mando de Submarinos:

"Británico Laconia hundido por Hartenstein. Cuadrícula FF7721 310ú. Desafortunadamente con 1.500 prisioneros de guerra italianos. Noventa ya han sido rescatados. Espero instrucciones."

Doenitz respondió ordenando al U-156 permanecer en el lugar y continuar con la asistencia a los supervivientes, a la vez que ordenaba al U-506 y al U-507 que abandonaran sus patrullas para unirse al rescate. También se unieron a la operación varios barcos de la Francia de Vichy desde el puerto de Dakar. Hartenstein, envió un nuevo mensaje, esta vez sin codificar, a las 06:00:

"No atacaré a ningún barco que quiere rescatar a la tripulación del hundido Laconia, contando con que yo tampoco seré atacado por barcos o aviones. He recogido a 193 hombres. 4ú 52’ Sur, 11ú 26’ Oeste. Submarino alemán."

Mientras tanto, la tripulación del submarino hacía lo que podía para auxiliar a los naufragos, llevando a los heridos a bordo y repartiendo bebidas calientes y cigarrillos entre los supervivientes apiñados en su cubierta. El U-156, según fue confirmado por testigos británicos, se acercaba cuanto podía a los botes salvavidas, ofreciendo sopa y café, y con el propio Haternstein confirmándoles en perfecto inglés que la ayuda estaría a punto de llegar, y siendo tratados en todo momento con amabilidad y respeto. El 15 de Septiembre, llegó el U-506, rescatando a otros 130 supervivientes, al igual que el U-507 y el submarino italiano Capellinni, y volviendo a repetirse las escenas de buen trato y amabilidad con los británicos. A las tareas de rescate se unieron también los barcos franceses Gloire, Dumont, D’Urville y Annamita, rescatándose en total a 1.500 supervivientes del total de 2.725 personas que se hallaban en el Laconia entre tripulación, pasaje y prisioneros.


 Supervivientes del Laconia en la cubierta del U-156

El 16 de Septiembre apareció un bombardero B24 procedente de la base de la Isla Ascensión, que sobrevoló en círculos al U-156, comprobando que remolcaba dos lanchas salvavidas, cada una con unos 100 supervivientes, además de los hombres apiñados en la cubierta, y ondeaba una gran bandera de la Cruz Roja en la torre. En total, el U-156 por si solo transporta a cerca de 400 supervivientes. Durante las pasadas del avión, tanto la tripulación del U-156 como un oficial de la RAF que se encontraba entre los supervivientes, hicieron señales al bombardero indicando que el submarino había rescatado personal aliado, y que entre el mismo se encontraban mujeres y niños. El piloto del B24 informó a su base y solicitó órdenes al respecto, que no fueron otras sino las de atacar al submarino alemán. El bombardero realizó dos pasadas a baja altura arrojando dos bombas en cada una de ellas, que no alcanzaron al U-156 pero sí a una de las lanchas y provocaron el vuelco de la segunda. Algunos de los supervivientes situados en la cubierta del submarino cayeron al agua, pero Hartenstein ya no podía hacer nada más, viéndose obligado a sumergirse y a abandonar la zona en previsión de nuevos ataques, poniendo rumbo de regreso a su base. Más tarde se supo que el piloto del B-24 ignoró las señales del U-156, y se limitó a cumplir las órdenes recibidas considerando que el submarino enemigo era una amenaza potencial, y sin considerar el efecto del ataque sobre los náufragos rescatados.



 El U-156

El mismo día, un poco más tarde, el B24 reapareció, atacando esta vez al U-506, que se sumergió y escapó teniendo que abandonar al resto de supervivientes que no pudo alojar en su interior. Del resto de naufragos, un bote salvavidas pudo llegar a la costa de África el 9 de Octubre, y un segundo fue recogido por un convoy británico el 21 de Octubre. Irónicamente, la tripulación del B24 fue condecorada por el hundimiento de dos submarinos enemigos, cuando las únicas víctimas de sus ataques fueron los náufragos del Laconia.

Como consecuencia del incidente, y del evidente desprecio de las acciones humanitarias llevadas a cabo por los submarinos alemanes, Doenitz emitió la Orden 154, que sería conocida como La Orden del Laconia y que decía así:

1ú.- No se llevará a cabo ningún intento de rescate de miembros de las tripulaciones de los barcos enemigos hundidos, ya se encuentren en botes salvavidas o en el agua. El rescate va en contra de las exigencias básicas de la guerra para la destrucción de los barcos enemigos y sus tripulaciones.

2ú.- Se mantienen las órdenes de captura sobre los capitanes u oficiales de los barcos enemigos.

3ú.- Los supervivientes de los naufragios sólo serán rescatados si poseen información importante para el submarino.

4ú.- Sean duros. Recuerden que el enemigo no tiene ninguna consideración hacia las mujeres y niños alemanes de las ciudades bombardeadas.

Debido al riesgo creciente para los submarinos alemanes en superficie, dado el cada vez mayor uso del radar por el enemigo y su cada vez más presente poder aéreo, las órdenes de Doenitz a sus tripulaciones de no correr riesgos rescatando supervivientes, máxime con el precedente del Laconia, son perfectamente razonables a la vez que severas. Desafortunadamente para él, la acusación durante los Juicios de Nuremberg interpretó sus órdenes como instrucciones deliberadas a sus submarinos de acabar con los supervivientes de los barcos hundidos, debiendo enfrentarse a cargos de crímenes de guerra y contra la paz. Sin embargo, dicha acusación no pudo prosperar, ya que muchos altos mandos navales aliados admitieron haber puesto en práctica políticas similares en muchos casos, y en algunas ocasiones haberse producido incidentes de disparos contra los supervivientes de barcos enemigos hundidos. Finalmente, Doenitz fue declarado culpable de algunos de los cargos, pasando en prisión 11 años y seis meses.



El U-156 en el momento del ataque que acabó con su hundimiento

El U-156 acabó siendo hundido el 3 de Agosto de 1943 a las 13:15 por un PBY-5 Catalina del escuadrón VP-53, pilotado por el teniente J.E. Dryden, en 12ú38N/54ú49O, en las proximidades de Trinidad. Sólo hubo cinco supervivientes entre la tripulación. Un triste e inmerecido final para una noble tripulación.

domingo, 7 de julio de 2013

Los dias mas sangrientos de la humanidad:La batalla de Arausio



La batalla de Arausio tuvo lugar el 6 de Octubre del 105 a.C. en las cercanias de la actual ciudad de Orange, en las orillas del río Ródano, al sur de Francia.
Años antes los cimbros y los teutones habian iniciado una gran migración y en su periplo se les habían unido otros pueblos menores. En el 113 a.C llegaron a la región de Norica, en la actual Austria, y en la batalla de Noreia exterminaron un pequeño ejército romano que les hizo frente. También fueron derrotados los romanos a consecuencia de los germanos o de los pueblos que obligaron a desplazarse en el 109 a.C. y en el 107 a.C.
En el 105 a.C. volvieron a aparecer y el senado romano decidió acabar con ellos de una vez por todas. En la Galia Narbonense había un ejército de 40.000 legionarios y 15.000 auxiliares bajo el mando del procónsul Quinto Servilio Cepio que acababa de aplastar una revuelta en Tolosa, y para reforzarlo contra los 800.000 germanos en que se cifraba la migración se le ordeno al cónsul Cneo Manlio Maximo que reclutase un ejército de 55.000 legionarios y 30.000 auxiliares, contando este ejército con un destacamento de 5.000 soldados de caballería, y se uniese en el Ródano a Cepio.
Pero de inmediato comenzaron los problemas, Cepio era un patricio de antigua estirpe y Manlio era un "hombre nuevo" sin antepasados, en teoría Cepio debería subordinarse a Manlio por ser este el consul en ejercicio, pero su orgullo de patricio se lo impedía y se nego a reunirse con el bajo su mando. De modo que instaló su campamento en la orilla opuesta del río.
Mientras Manlio habia ordenado a su caballería bajo las ordenes de Marco Aurelio Escauro que se instalara 35 millas al norte, para intentar desanimar a los germanos. Desgraciadamente el efecto fue el contrario, los germanos rodearon el campo, penetraron en él y aniquilaron a todos los soldados. Escauro fue capturado y llevado ante Boiorix, el rey de los cimbrios, y de forma arrogante le dijo que diera la vuelta si no quería que su pueblo fuese vencido y aniquilado por Roma, como respuesta fue quemado vivo.
Mientras una delegación del senado había llegado para intentar imponer la cordura entre los dos ejércitos romanos, pero cuando parecían haber convencido a Cepio de que se uniera a Manlio, en lugar de unir los ejércitos lo que hizo fue cruzar el río y situarse entre los germanos y Manlio, a unas 20 millas de este, lo suficientemente lejos para que Manlio no pudiese prestarle ayuda. Los germanos avanzaron y cuando vieron los dos ejércitos se lo pensaron y entablaron conversaciones con Manlio.
Cepio se sintió herido en su orgullo al ver que quizas Manlio triunfara en las negociaciones y volviera a Roma como un héroe, asi que atacó en la mañana del 6 de Octubre a los germanos, siendo aniquilada la mayor parte de su ejército. Entonces los germanos avanzaron contra Manlio, este desplego sus legiones frente al campamento apoyando su flanco izquierdo en el río, pero no pudo proteger su flanco derecho al no tener caballería que maniobrara en ese área para evitar un flanqueo, y su ejército fue llevado contra el río y masacrado.
Se calcula que las pérdidas romanas ascendieron a entre 100.000 y 120.000 hombres. Inexplicablemente los germanos en lugar de avanzar contra roma dieron la vuelta y penetraron en Hispania , pero en el 101 a.C. volverían a dar un asalto definitivo contra Roma.



jueves, 27 de junio de 2013

Margot Woelk, la joven a la que obligaban a probar la comida de Hitler


Uno de los mayores temores de cualquier líder político, presidente de una nación, rey o dictador es ser asesinado a través del veneno que alguien ponga en su comida.
A lo largo de la Historia, muchos han sido los que han muerto de esta forma y no hace demasiado tiempo os hablábamos en este blog sobre Locusta, considerada como ‘la primera asesina en serie de la Historia’ y cuyos servicios fueron contratados por Agripina la Menor y su hijo Nerón para envenenar a sus rivales políticos.
Desde siempre, y para evitar morir envenenados, la mayoría de gobernantes han tenido a su disposición personas que se dedicaban a probar todo lo que debía ser ingerido, dándose en la Historia multitud de casos en el que no se pudo llevar a término el magnicidio deseado.

Como no podía ser menos, Adolf Hitler era uno de esos personajes colocado en el punto de mira de muchas personas que quisieron acabar con él a lo largo de los años en los que se mantuvo en el poder y por tal motivo contaba con una serie de medidas de seguridad que lo mantenían a salvo de sufrir un atentado, accidente fortuito o envenenamiento.
Quince jóvenes veinteañeras formaban el grupo destinado a probar todos los alimentos que se cocinaban y que debían ser ingeridos por Hitler y sus acompañantes en la Wolfsschanze ("la Guarida del Lobo"), el nombre en clave de uno de los mayores cuarteles militares en el que solían reunirse.
Todas ellas eran muchachas que habían sido reclutadas a la fuerza y les tocó la angustiosa tarea de catar todo aquello que se serviría en el plato del Führer.

Margot Woelk fue una de esas chicas obligadas a probar la comida del líder nazi y única superviviente de las que formaron el grupo de catadoras. En la actualidad tiene 95 años y a través de varias entrevistas que ha concedido recientemente, ha explicado cómo todavía recuerda la angustia y temblores que le entraban cada vez que la plantaban frente a las bandejas de comida y debía probar un poco de cada una.
Todo lo cocinado eran ricos y sabrosos manjares que harían disfrutar a cualquier comensal, pero la sola idea de pensar que alguien podría haber puesto veneno en alguno de aquellos alimentos, para acabar con la vida del líder nacionalsocialista, le hacía entrar un angustioso pánico, el cual le perduró a lo largo de muchos años después de haber vivido aquella terrible experiencia.

Los menús de Hitler se componían básicamente de sopas, frutas, legumbres y verduras, ya que el Führer era un acérrimo defensor de la dieta vegetariana y entre sus proyectos, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, estaba el convertir a todos los territorios pertenecientes al Tercer Reich en sociedades vegetarianas, descartando de las dietas cualquier tipo de carne y pescado.
Tuvo la desgracia de tener que ejercer esa ingrata labor entre los años 1941 y 1944, aunque admite que, dentro de la desdicha, tuvo suerte al ser la única del grupo que logró salvar su vida. El resto de sus compañeras no murieron envenenadas, pero perdieron la vida tras la entrada de los soviéticos y ser fusiladas por éstos.
Margot Woelk corrió mejor suerte y logró escapar gracias a la ayuda y complicidad de un teniente del ejército nazi que la subió a un tren rumbo a Berlín y poder dejar atrás la horrible experiencia que vivió a lo largo de los últimos tres años.

jueves, 13 de junio de 2013

El niño negro que quería ser nazi

Varias han sido las ocasiones en las que he tocado temas muy relacionados con el nazismo. En ellos he tratado de explicar sencillas historias en las que los protagonistas habían estado a uno u otro lado del régimen liderado por Adolf Hitler y cómo vivieron esos fatídicos años.

 Hans-Jürgen Massaquoi, el niño negro que quería ser nazi 


Hoy os traigo un relato de un niño mulato (hijo de un hombre de raza negra procedente de Liberia y una mujer aria) que, desde muy temprana edad, se empeñó en pertenecer a las Juventudes Hitlerianas.
La familia de Hans-Jürgen Massaquoi disfrutaba de inmunidad diplomática, ya que su abuelo, por parte de padre, era el cónsul liberiano en Alemania. Esto hacía que, a pesar de ser mulato y su familia paterna negra, no tuvieran problemas de convivencia en su Hamburgo natal, en un tiempo en el que cada vez se hacían más presentes las tesis xenófobas promulgadas desde el Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores recién llegado al poder.
De hecho, Hans había quedado absorto tras conocer en persona al mismísimo Hitler, durante una visita que hizo éste a su colegio en 1934. Por aquel entonces el niño tan solo contaba con 8 años de edad, pero había sido contagiado por el entusiasmo de sus compañeros y profesores.


 Hans junto a su madre

Todos los niños de su clase estaban siendo afiliados al movimiento juvenil, por lo que él también quería pertenecer.
No era consciente de que, a pesar de tener ese estatus especial gracias a la profesión de su abuelo, muchos eran los que lo miraban con cierto recelo al no ser un ‘ciudadano de raza pura’.
Cada vez que había una reunión de las Juventudes Hitlerianas, Bertha, la madre del muchacho se las ingeniaba para no llevarlo, a sabiendas de que no sería bien recibido por los participantes.
Era tal el fervor que el pequeño Hans sentía por los símbolos nazis que incluso hizo que le cosieran una esvástica en su jersey, la cual lucía con todo orgullo, tal y como recoge la única fotografía que existe del niño con el símbolo nazi en su ropa.
No dejaba de ser un niño, por lo que no era totalmente consciente de las diferencias raciales entre él y sus compañeros de escuela y aunque era tratado a menudo con respeto por la mayoría de ellos, siempre había el típico que trataba de hacerle ver que no eran iguales en todo y, sobre todo, en el color de la piel.

Pero todo cambiaría en la vida de Hans en 1936, ya que con 10 años de edad fue testigo de cómo el atleta afroamericano Jesse Owens ganó cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín y con ello ofendió a Hitler, provocando en la población alemana el rechazo unánime hacia las personas de raza negra.
En la escuela ya no lo trataban igual y eran muchas las ocasiones en las que se sintió intimidado por otros niños que se creían superiores a él.

Tras la guerra Hans-Jürgen Massaquoi emigró a Estados Unidos

La tensión racial y política del país obligó a la familia paterna de Hans a salir de Alemania, quedándose el niño viviendo junto a su madre. Pero ya no estaban en la residencia del consulado y, por tanto, todos los privilegios de los que habían estado disfrutando hasta entonces se esfumaron, aunque no sufrieron el mismo tipo de persecución a la que fueron sometidos otros colectivos.
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Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial y con quince años recién cumplidos el joven Hans-Jürgen Massaquoi quiso alistarse en el ejército y servir a su país, siendo rechazado por el color de su piel, algo que no sucedía con los mischlinge, que sí eran aceptados.
Los terribles años de nazismo en Alemania y la brutal guerra hicieron que en los siguientes años se diera cuenta de todo el horror vivido y cometido desde la cancillería de su país y decidiese emigrar a los Estados Unidos, donde trabajaría en varios periódicos y acabaría convirtiéndose en un reputado y famoso periodista.
Hans falleció el pasado 19 de enero de 2013, el mismo día que cumplía 87 años, dejando tras de sí una vida dedicada a escribir libros y fundar prestigiosas revistas en defensa del colectivo afroamericano y a pesar de que han pasado muchos años desde que renunció y se dio cuenta de lo terrible que fue el régimen de Hitler, se le recordará como el niño negro que quiso ser nazi.

miércoles, 5 de junio de 2013

La rebelion de Detroit de 1967

A lo largo del siglo XX, en muchas de las principales ciudades estadounidenses a menudo se producían grandes disturbios en señal de protesta. Una de las más brutales fue el motín de Detroit (julio de 1967)

La ocasión fue una serie de redadas policiales para verificar la licencia en uno de los bares de la calle 12. Un conflicto con los clientes afroamericanos de la población local fue el detonante. Todo estaba dado para el enfrentamiento. Cinco días de constantes y fuertes manifestaciones y de saqueos a negocios.

Resultado: 43 muertos, 467 heridos, más de 7.200 detenidos y la destrucción de más de 2.000 edificios.

Para finalizar con la rebelión, el gobernador envió a la Guardia Nacional, y el presidente, envio al Ejército.