martes, 10 de junio de 2014

Descubren los pantalones más antiguos del mundo


¿Le gusta el diseño de estos pantalones? ¿Tiene un par parecido en su armario? Probablemente no, porque aunque los rotos y los desgastados están a la orden del día, el aspecto de esta prenda no es obra de un par de tijeretazos y un exceso de lavados «a la piedra». El estilo es auténtico, forjado por el tiempo. Son los pantalones más antiguos que se conocen en el mundo, descubiertos recientemente en el antiguo cementerio de Yanghai, en el oeste de China, y que pastores nómadas utilizaron hace unos 3.000 años para montar a caballo. Si practica la equitación quizás no le resulten tan extraños.

Según publica en la revista Quaternary International un equipo del Instituto Arqueológico Alemán en Berlín, estos pantalones estaban hechos con lana, eran resistentes y tenían una amplia entrepierna y piernas ajustadas y rectas. Se hicieron de tres piezas de tejido de forma independiente. El tejedor y el sastre eran la misma persona o cooperaron de manera muy coordinada. Por su diseño, que recuerda a los modernos pantalones de montar, probablemente fueron ideados para montar a caballo, ya que permitían a los jinetes una mayor libertad de movimientos en sus viajes o batallas, libertad que no podían obtener de las vestimentas (batas o togas) que solían llevar antes, consistentes en una combinación de calzas y taparrabos. Fueron creados en algún momento entre los siglos XIII y X a.C., lo que corresponde a la propagación del pastoreo nómada en Asia central y oriental.

Los arqueólogos descubrieron en las tumbas los restos de dos hombres vestidos con estos pantalones. Tenían cerca de 40 años de edad cuando murieron y probablemente habían sido guerreros y pastores, dicen los investigadores. Junto a los cuerpos aparecieron una brida adornada de cuero, un hacha, un brazalete de cuero para la protección del brazo, un látigo, una cola de caballo decorada, una funda de arco y un arco.

1 comentario:

TDI Tipo de incógnito dijo...

La costumbre no debía estar muy arraigada cuando, siglos más tarde, no se veía a ningún romano llevando pantalones a caballo.