jueves, 20 de noviembre de 2014

El descubrimiento del cafe


Existen varias leyendas sobre su origen, una de las más aceptadas narra cómo un pastor etíope se percató de un repentino trastorno en el comportamiento de sus cabras. De pronto, luego de ingerir unos pequeños frutos rojizos, parecían más sagaces, más vigorosas.

Elixir de todos los días, motivo para levantarse, aunque parezca inconcebible, durante miles de años la humanidad sobrevivió sin café. Fue hasta finales del siglo XV que comenzó a beberse y hasta el XVI se volvió habitual en la zona islámica, a pesar de que en sus inicios fue prohibido por principios religiosos. Solaz del espíritu en el hachís y el vino, antología compilada por Indalecio Lozano, documenta las primeras reacciones, de intriga y desconcierto, de atracción y miedo, que provocó la popularización de este brebaje en la region árabe. Tengamos también en cuenta que se trata de una época en que la ciencia se desarrollaba más a partir de la observación que del método.

Algunas descripciones parecen hacer referencia a un hallazgo alquímico:

Por lo que se refiere a las dos cualidades excitables, es decir, la humedad y la sequedad, encuentras que el café tiende a la sequedad, pues vemos que deseca los cuerpos y altera los temperamentos.

Su popularización fue motivo de controversia:

La gente tiene diferentes opiniones sobre su bondad o maldad, y quienes gustan de tomarlo creen que ingerirlo es un acto de piedad que acerca a quien lo bebe a Dios; por el contrario, quienes lo aborrecen consideran que su consumo es tan censurable como el del vino.

Por supuesto, para sorpresa de nadie, no faltaron quienes quisieron hacer del café un asunto moral:

Has de saber también que los bebedores de café incurren en lo prohibido por las prácticas que realizan cuando toman. Se reúnen con este motivo, y hacen circular el café entre ellos, como los bebedores del vino hacen circular éste entre ellos. Baten palmas y recitan poemas de amor de ésos que andan en boca del vulgo.

Intentaron llegar a conclusiones observando los hábitos de pueblos vecinos:

La gente la bebe en ayunas, poco a poco, a pequeños sorbos, muy caliente, e incluso hirviendo. Beben hasta un ciato, e incluso más. Lo mismo que se ve a muchos de nuestros compatriotas amantes de las borracheras darse al vino en bodegones y tabernas, los egipcios se dan al café y con él se deleitan.

Muchos aseguraron que era causa de diversas enfermedades:

Hay gentes que lo beben con leche, y esto es un error, pues se teme que mezclado con ella produzca lepra.

Al principio también se le adjudicaron toda clase de propiedades medicinales:

El café calma el hervor de la sangre y es útil para tratar la viruela, el sarampión, y los salpullidos sangrantes. Sin embargo, produce dolores de cabeza periódicos, adelgaza mucho, provoca insomnio y hemorroides, abate el deseo sexual, y quizás conduzca a un estado de melancolía.

Atención, mujeres:

Ya he indicado en otro lugar que para facilitar la evacuación de la regla en su comienzo las mujeres beben siempre esta decocción en grandes cantidades. La beben caliente, lentamente, a pequeños sorbos, lo cual es un uso muy extendido entre ellas para hacer más fácil esta evacuación.

Atención, hombres:

Se dice que el grano del cafeto y la bebida obtenida de él matan el deseo, quizás debido al hecho de que seca los humores. Por este motivo, todos los ulemas sin excepción prohíben su consumo a los hombres a quienes produce impotencia sexual.

Cuando interrogan a un jeque al respecto:

Sobre la cuestión de si el café fortalece la potencia sexual, hemos de decir que no podemos descartar que así sea.

La información que hoy tenemos sobre los males y los beneficios de tomar café es mucho más profusa. En lo que a nosotros refiere, redactamos esta nota con taza en mano, imaginando las cabras de aquel pastor, saltando extasiadas por doquier.