miércoles, 14 de julio de 2010

Bezoar, la piedra mítica

Para muchos un Bezoar no es mas que una bola de material extraño, (normalmente de pelo, hiel, piedras de calcio o fibra) que se ha acumulado en el tracto digestivo y no logra pasar a través del intestino.

Un calculo que se pueden encontrar en las entrañas de muy diferentes animales como antílopes, elefantes, cabras, ciervos, etc. Aunque también pueden aparecer en estómagos humanos (principalmente en niños y pacientes con problemas psicológicos que comen cosas como pelo, pedazos de alfombra, etc.).


Extraños y rarísimos Bezoares de elefante.




Pero en la antigüedad eran piedras muy consideradas. Objetos únicos y muy valiosos por su poder curativo contra todo tipo de venenos. La palabra bezoar viene del persa "pâdzahr", que significa antídoto. Este objeto se empleaba a veces, junto a otros antivenenenos como la amatista, la esmeralda triturada y el "Cuerno de Unicornio" (Cuerno de narval).

El origen de los bezoares se encuentran en las montañas del oeste de Persia. Los Bezoares son cabras salvajes de esa zona asiática, ancestro de la cabra doméstica. El uso de estas piedras llego a Europa desde el Oriente Medio, en algún momento de el siglo XI, siendo muy populares hasta el siglo XVIII.


"Bezoar de serpiente" o piedras de serpiente (Snake-stones) utilizadas como remedio para las mordeduras de ofidios.

Un amuleto muy escaso que valía mas que el oro. Solo reyes y gente poderosa poseían bezoares. Se utilizaban en copas de oro donde se vertía la bebida que podía estar envenenada. Así de esta forma el invitado bebía y brindada tranquilamente.



Copa de bezoar del tesoro del galeón Nuestra Señora de Atocha.

El origen del brindis surge en la antigua Roma, donde era habitual el asesinato por envenenamiento. Era costumbre que el anfitrión como símbolo de confianza chocase fuertemente su copa con los invitados, lo que producía que parte del líquido de una copa pasara a la otra. De este modo quedaba claro que no había ningún tipo de veneno, pues los dos que hacían el brindis bebían lo mismo.


"Copa de Veneno" del Nuestra Señora de Atocha en el museo Mel Fisher's Treasure. Al ampliar se puede observar "el pincho" en el centro, donde se situaba el bezoar.

Estudios recientes de los profesores Gustaf Arrhenius y Andrew A. Benson del Instituto de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego han demostrado que una piedra bezoar, inmersa en un liquido que contenga arsénico elimina dicho veneno.Se intercambia el veneno disuelto por el mineral de fosfato, una estructura cristalina que se encuentran en las piedras. El arsénico, uno de los venenos mas utilizados, se degrada por el cabello, componente clave de los bezoares.

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